Humillados por desviarse

Dice la Biblia en Salmos 119: 118

“Hollaste a todos los que se desvían de tus estatutos, porque su astucia es falsedad.”

La palabra hollar se puede traducir como pisotear. Cuando la Escritura dice que Dios holla o pisotea a alguna persona, es una figura retórica para señalar un acción de Dios y en este caso la expresión los hollaste significa que los humilló o los avergonzó. El texto de hoy dice que Dios hace o tiene esta clase de comportamiento con aquellos que se desvían de sus mandamientos.

¿Por qué razón Dios hace o toma una determinación como ésta? La respuesta nos la ofrece el mismo texto cuando dice “porque su astucia es falsedad”, es decir se piensan más inteligentes que Dios o más sabios que el Creador del universo y eso sencillamente es una locura o es un despropósito descomunal.

El verso que hoy meditamos es una clara advertencia contra todos los que hemos conocido la Escritura o hemos descubierto todas las riquezas de la palabra de Dios y hemos gustado de sus historias, personajes. Que hemos disfrutado de sus principios y sus enseñanzas para que evitemos desviarnos o abandonar sus lecciones a nuestra vida.

Y no es que se trate de una amenazas, sino más bien de una seria advertencia de los que nos puede suceder si nosotros llegamos a olvidar o renegar de lo que nos enseña la Biblia. El único destino para quien asume una decisión de este tipo o de esta naturaleza: es la vergüenza y la humillación.

Apartarse de la santa palabra de Dios constituye una temeridad porque después de la Escritura no tenemos nada más. Ningún otro libro tiene las virtudes que necesitamos para bien vivir. Ningún otro libro se puede preciar de ser la palabra de Dios viva y eficaz para nuestra existencia y puede llevarnos por una senda de paz y armonía.

En la propia Biblia encontramos ejemplos de personajes que se sintieron muy sabios y abandonaron la Escritura. Uno de ellos es el rey Uzías contemporáneo del profeta Isaías que se se apartó de la palabra de Dios y murió llenó de lepra al intentar ofrecer sacrificio a Dios cuando esa labor solo le correspondía a los sacerdotes.

Su humillación fue durísima. Que Dios nos libre de desviarnos de sus mandamientos porque seremos pisoteados por Dios.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: