La dicha de la pureza

Dice la Biblia en Mateo 5:8

«Bienaventurados los de limpio corazón porque ellos verán a Dios»

Introducción

Ver a Dios ha sido la aspiración de todos los justos de todos los tiempo. Aunque la Biblia declara categórica que a Dios nadie le ha visto jamás, lo cierto es que Moisés pudo contemplar parte de su gloria y desde entonces la aspiración de todos sus hijos es permitirles verlo aunque sea por algunos segundos.

Cuando el profeta Isaías tuvo la visión del trono de Dios dijo: ¡Ay de mí! Que soy un hombre de labios inmundo que habito en medio de un pueblo de labios inmundos para hacer patente delante de Dios, que conoce todas las cosas, su corazón estaba sucio y que el corazón de su pueblo estaba igual.

La dicha de la pureza

El corazón es una de las palabras más utilizados en la Biblia. Tanto el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento esa palabra se repite una y otra vez para señalar la vida del ser humano, su ser interior o el centro de su vida.

En el Nuevo Testamento la palabra procede del griego “kardio”. Evidentemente la palabra señala el corazón físico, pero en la Biblia se usa figuradamente para referirse a la mente como en Lucas 2:19 y 2:51 al decir que María guardaba todas las cosas en su corazón. En otras ocasiones la palabra se utiliza para referirse a uno mismo o a la persona como en Hechos 5:4.

También se utiliza para señalar la vida interior de las personas como en Mateo 13:15. La palabra corazón tiene como significado la persona misma como una sola unidad. Cuando se dice que su corazón esta endurecido quiere decir que la persona se ha hecho resistente a la voluntad de Dios.

Cristo llegó en un tiempo bien difícil. Fue precisado por Mateo de la siguiente manera: Este pueblo de labios me honra, pero su corazón esta lejos de mí. Mateo 15:8-9 que es una profecía del tiempo de Isaías para referirse a un tiempo de gran oscuridad espiritual en Israel.

En Mateo 5:8, la palabra corazón se refiere al centro y asiento de la vida espiritual, el alma o la mente, ya que es la fuete y el asiento de los pensamientos, pasiones, deseos, apetitos, afectos, propósitos.

La palabra limpio procede del griego katharós (una palabra primitiva) y se traduce como «sin mezcla”; lo que está separado (purgado), por lo tanto, «limpio» (puro) porque no está mezclado (sin elementos indeseables ); (figuradamente) espiritualmente limpio porque fue purgado (purificado por Dios), es decir, libre de las influencias contaminantes (suciedad) del pecado .

Esta palabra está relacionada estrechamente con la integridad. La honestidad que hemos estudiado en otros pasajes del Antiguo Testamento. Por ejemplo, el salmo 15:1-2: El que anda en integridad, el que habla verdad en su corazón. En el salmo 24: El limpio de manos y puro de corazón.

La promesa de esta bienaventuranza es “ver a Dios”. Ver a Dios puede entenderse de dos maneras: 1. Por medio de la fe. Con la confianza uno puede alcanzar a “ver” a Dios. Y 2. En la gloria en el cielo. Hebreos 12:14.

La limpieza de corazón, la integridad y la santidad son elementos indispensables para ver a Dios. De hecho el autor de los Hebreos es categórico al señalar que la falta de este elemento hará que algunos no alcancen ver al Señor en su gloria.

Es una bendición que trae alegría la pureza y santidad porque nos permitirá ver al Señor cuando regrese con toda su gloria.

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