La dicha de procurar la paz

Dice la Biblia en Mateo 5:9

«Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.»


Introducción

Jesús pidió a sus seguidores ser promotores de la paz. La paz constituye uno de los más grandes bienes que el ser humano puede disfrutar. La paz entendida en su más amplio significado. No sólo como ausencia de guerra, sino como el estado de bienestar mental en toda su más amplio sentido.

Para comprender el significado de esta bienaventuranza siempre será necesario comprender el sentido del Shalom hebreo o la eirene griega que es de donde procede la expresión “paz” como la conocemos en occidente. Ambas expresiones se refieren a la misma expresión que nosotros conocemos como paz y que traducimos como tranquilidad, calma, descanso, bonanza.

Jesús le pidió a sus seguidores que al anunciar la palabra de Dios lo hicieran de la siguiente manera: Lucas 10: 5-9. El saludo hebreo fue siempre con la expresión Shalom. Al escribirse el Nuevo Testamento la expresión griega “eirene” suplió la expresión hebrea Shalom. Por eso en todas las cartas tanto de Pablo como de Juan, Pedro y Santiago, la expresión inicial fue siempre paz y se le agregó el término “gracia”.

Para comprender el termino griego eirene que es de donde se origina la expresión paz, es indispensable entender el término hebreo Shalom que es la fuente o raíz de la expresión paz que utiliza Jesús en el texto que hoy estudiamos.

Shalom es el más básico saludo judío que tiene muchos significados: hola, adiós y paz. “Shalom” deriva de la raíz hebrea shalem, o completo. Shalom denota completitud, un estado de perfección. Cuando los judíos utilizaban la expresión Shalom ellos estaban pidiendo a Dios una vida completa o de bendición a quien lo dirigían.

Decir Shalom a una persona es desearle que se sienta completa. Que de ninguna manera se sienta insatisfecha o sienta que le hace falto algo para realmente sentirse dichosa. Shalom es más que un saludo, es una oración en la que pedimos que la persona pueda experimentar la dicha de sentirse sin falta de nada.

Shalom, no es simplemente la ausencia de disputas o desacuerdos, sino un estado de paz serena.

Jesús le dijo a sus seguidores que la dicha, la bendición o la fortuna, está en convertirnos en promotores de la paz o sea pacificadores. Que los discípulos se vuelvan hacedores de la paz. Jesús quería y quiere que sus discípulos sean personas dedicas a promover la paz en todo lugar donde se presenten.

Cuando los judíos hablan sobre la búsqueda de la paz o el Shalom, dicen que esa debe ser la prioridad de todo hebreo, sin embargo recalcan claramente que hay solamente una cosa o un hecho por el que debemos pelear o evitar buscar la paz y es precisamente cuando se trata del honor de Dios.

Por todo lo demás debemos buscar la paz, promoverla, alentarla entre nosotros y nuestros seres queridos y todos los que nos rodean. Debemos renunciar a todo aquello de dicho o de obra que provoque pleitos y divisiones.

Un pacificador es alguien que opta siempre por la paz antes que por el pleito. José es un ejemplo de esta clase de personas. Pudo haber denunciado a María por su embarazo, pero prefirió dejarla secretamente.

La bendición de esta bienaventuranza es que los hombres que hagan la paz, serán llamados hijos de Dios. Una distinción celestial que no se les concede a todas las personas, sólo a aquellos que hacen todo su esfuerzo por alentar la paz entre las personas. Ser llamado hijo de Dios es un privilegio que Dios no da a todos, sino a unos cuantos.

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