Los beneficios de ser agradecidos y mostrarlo

Querido lector:

Me gustaría decirte que agradezco que te hayas tomado el tiempo de hacer clic en el enlace de este encabezado, porque este artículo no tendría razón de ser si tú no estuvieras leyendo.

Ahora te quitaré unos minutos de tu valioso tiempo para compartir contigo un sorprendente descubrimiento: a las personas les agrada recibir notas de agradecimiento. 

Bueno, no es ninguna sorpresa, pero lo que sí sorprendió a dos psicólogos mientras trataban de dilucidar por qué muy pocos envían notas para mostrar su gratitud es que muchas personas se equivocan por completo al “medir” el efecto de un mensaje de agradecimiento. Subestiman los sentimientos positivos que proporciona.

“Creen que no será la gran cosa”, dijo Amit Kumar, profesor de la Universidad de Texas en Austin, quien estudia el bienestar.

En su estudio descubrió que las personas también sobrevaloran lo poco sincera que podría parecer la nota y lo incómodo que podría sentirse el destinatario.

Pero después de recibir notas de gratitud y responder cuestionarios acerca de lo que sintieron al recibirlas, muchos afirmaron estar “eufóricos” y registraron niveles de felicidad de entre cuatro y cinco. Los remitentes en general supusieron que los calificarían con un tres.

Para ser claros, no se trataba de las clásicas notas que uno envía diciendo “Gracias por la tarjeta de regalo de Amazon”. En lugar de eso, se les pidió a los cerca de cien participantes de cada uno de los cuatro experimentos que escribieran una breve “carta de agradecimiento” para alguien que hubiera influido en su vida de alguna manera. Las cartas de muestra incluían misivas que expresaban gratitud a compañeros estudiantes y amigos que habían ofrecido su apoyo durante el proceso de admisiones de la universidad, la búsqueda de empleo y momentos difíciles. En los experimentos de laboratorio, Kumar observó que a la mayoría de los participantes les tomó menos de cinco minutos escribir las cartas.

El estudio, publicado en junio en la revista Psychological Science, es un esfuerzo por llenar un hueco que existía en el ámbito creciente de la investigación sobre la gratitud. Una gran cantidad de estudios ha documentado diversos beneficios para quienes expresan gratitud, de manera que los investigadores comenzaron a preguntarse qué es lo que detiene a las personas de expresarla.

Además de menospreciar el valor de enviarle una nota a otra persona, muchos parecían preocupados de que el lector criticara su forma de escribir.

Resultó que a los destinatarios no les importaba la redacción de la carta, sino la calidez, de acuerdo con lo que descubrieron Kumar y el coautor Nicholas Epley, un profesor de la Universidad de Chicago. Además, consideraron que los remitentes eran mucho más competentes para la redacción de lo que estos esperaban.

Querida Amy:
Debo escribir una misiva especial y agradecerte el mensaje en la botella sobre un sueño. Eres la primera persona en todo el mundo que me envía algo así y me sentí muy intrigado. Además, me gustó el mensaje. Esta noche iré a la ciudad y lo lanzaré por la ventana de algún niño dormido para ver si funciona.
Con amor,
Roald Dahl

(Muy pocas muestras de gratitud serán tan buenas como esta, del autor de libros infantiles como Matilda o Charlie y la fábrica de chocolate. Aun así, tienes la posibilidad de hacer a alguien muy feliz).

El descubrimiento del estudio fue una “joya” que “vale la pena seguir investigando”, comentó en un correo electrónico Sara Algoe, profesora de la Universidad de Carolina del Norte en Chappel Hill, quien también estudia la gratitud.

“Me agrada que su trabajo refuerce el valor de simplemente decir algo”, escribió.

Los investigadores también animaron a los autores de las notas de agradecimiento a mencionar que un estudio los había incitado a hacerlo, algo que no sucede con mucha frecuencia en la vida real. ¿Qué tan a menudo le dices a alguien que “un científico te pidió hacerlo” antes de ponerte en una posición vulnerable? El estudio también descubrió que a muchos participantes les preocupaba que los destinatarios se sintieran incómodos al recibir notas llenas de cumplidos (sucedió en muy contadas ocasiones). ¿Podría intensificarse esa preocupación si no tuvieran un buen pretexto para enviarlas?

De acuerdo con Kumar esto último es probable, pero eso no debería minimizar lo que él considera un descubrimiento más importante: las personas no valoran lo suficiente el efecto positivo que pueden tener en los demás a cambio de una inversión mínima de tiempo.

Tomado del New York Times.

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