Dones gratuitos

Dice la Biblia en Mateo 19:8

“…de gracia recibistéis, dad de gracia.”

Jesús envió a sus discípulos a predicar el evangelio y les ordenó “sanar enfermos, limpiar leprosos, resucitar muertos y echar fuera demonios”, todo ello de manera gratuita, es decir sin recibir absolutamente ninguna recompensa material o alguna percepción salarial debido a que esos milagros eran un don especial dado por Cristo a ellos.

En los tiempos de Jesús era común encontrar “magos”, charlatanes o curanderos que prometían sanidades o curas a males que evidentemente sólo podían sanar o liberarse mediante un poder superior como el de Dios. Todos ellos cobraban, sin importar si sanaba o no el enfermo o si liberaban o no al oprimido por el diablo.

Así en el Nuevo Testamento encontramos a personajes como Simón “El mago” o los hijos de un tal Esceva que se daban aires de atender esta clase de males, exclusivamente por dinero.

Nada de que admirarnos. Hoy en día esta clase de personas sigue existiendo y siguen lucrando con la necesidad de la gente.

Los discípulos saldrían a obrar esta clase de portentos, pero debían de ser cuidadosos y recordar que habían recibido ese favor y en consecuencia debían de evitar a toda costa “cobrar” u obtener alguna ganancia por un don que les fue dado sin merecerlo y que debían ofrecerlo así sin buscar ninguna recompensa de ninguna clase.

El principio es sencillo: En el reino de los cielos, lo que tienes no es tuyo, lo recibiste como un favor o como un regalo y de esa manera debes operarlo. Debes compartirlo sin esperar nada a cambio.

Nada de poner tarifas o exigencias por entregar el don que Dios te ha dado. Nada de pensarte superior a los demás como si lo que tuvieras lo hubieras obtenido por tus propias capacidades. Nada de eso. Humildad y sencillez. Recuerda que tus dones o capacidades fueron un regalo del cielo, para que tu también lo regales a los necesitados.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: