Mouriz admite que no cumplió el acuerdo que hizo con los habitantes pero que está “resolviendo este asunto” y que ha acordado con los damnificados que “se va hacer reparación de daños”.

El español no se considera víctima de un secuestro, se encuentra bien y dice estar dispuesto a ser juzgado por lo que hizo.

“Me he puesto en contacto con el consulado en Ciudad de México, preocupado, porque en un momento yo pensé que peligraba mi vida, pero la realidad es que no”, asegura.

Las 15 familias defraudadas esperan que alguna autoridad responda por los hechos y afirman que de acuerdo con los usos y costumbres que rigen esta localidad zapoteca no permitirán la salida del español hasta que devuelva el dinero que “despilfarró”.

Cándido Martínez Orozco y su esposa Josefina Castillo Pineda, de 80 años, entregaron sus tarjetas al español para la reconstrucción de sus viviendas, pero tras 11 meses siguen habitando en un campamento.

“Anunció que iba a apoyar a reconstruir casas con un valor de 280 mil pesos (15 mil 038 dólares)”, dijo Ema Saavedra, otra de las damnificadas, y añadió: “Pero fuimos engañados, entramos en la asociación y hasta ahorita no se ha visto nada”.

“Fui tonto y entregué el dinero”, lamenta a su vez Samuel Manuel Pineda.

El Gobierno estatal tuvo constancia de la situación de Mouriz y se puso en contacto con el español, quien les informó que no se encuentra en el pueblo en contra de su voluntad, explicó a Efe el portavoz Emanuel Robledo.

Este miércoles expiró el plazo de 48 horas para que sus amigos y familiares le mandaran el dinero que debe, por lo que los habitantes le han dado dos semanas más de margen, aunque aseguran que no permitirán que el español salga del pueblo.