Manifestados con Cristo

Dice la Biblia en Colosenses 3:4

“Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.”

La versión Dios Habla Hoy traduce así este texto: “Cristo mismo es la vida de ustedes. Cuando él aparezca, ustedes también aparecerán con él llenos de gloria.” La versión Biblia de nuestro pueblo lo hace así: “Cuando se manifieste Cristo, que es la vida de ustedes, entonces también ustedes aparecerán con él, llenos de gloria.”

La versión Biblia de Jerusalén lo hace así: “Cuando aparezca Cristo, vuestra vida, entonces también vosotros apareceréis gloriosos con él.”

La vida en Cristo y con Cristo le garantiza a los creyentes que el día que Él retorne aparecerán a su lado compartiendo su gloria. Pablo dice que la manifestación gloriosa de Cristo será acompañada por todos aquellos que creyeron en el Hijo de Dios, quienes serán revestidos o serán llenos de su gloria.

La clave de este beneficio está en que los creyentes han convertido la vida de Cristo en su propia vida. Cómo saber si realmente la vida de Cristo se ha convertido en mi propia vida. El contexto del verso nos ofrece por lo menos dos características para saber si la vida de Cristo regula mi propia vida.

    1.  Busco las cosas de arriba donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Cristo le dijo a sus discípulos que ellos habrían de poner su tesoro en el cielo donde ni la polilla y el orín corrompen y donde los ladrones no minan ni hurtan en una clara referencia a las prioridades que han de regir nuestra existencia.

El excesivo materialismo o la búsqueda de riqueza descuidando la vida espiritual es una señal de que no estamos buscando las cosas de arriba. No significa que no se trabaje, sino más bien que el trabajo ocupe el lugar que a Dios le corresponde. El Señorío de Cristo en nuestra vida es la garantía de su gloria en nosotros cuando regrese.

    2.  Pongo la mira en las cosas de arriba. La mirada puesta en el cielo evita que nos distraigamos en lo que el mundo ofrece. Dios desea que nosotros nos declaremos muertos al pecado y los placeres que este mundo ofrece. La frase “poner la mira en las cosas de arriba” implica nuestra “muerte” a este mundo.

Ambas determinaciones nos aseguran que el día que se manifieste Cristo nosotros nos  manifestaremos con él. Cuando él regrese nosotros apareceremos justamente a su lado para disfrutar su presencia a la que ya estábamos acostumbrados desde esta esta tierra.

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