Animando a nuevos líderes

Dice la Biblia en Deuteronomio 1: 38

“…anímale, porque él ha de heredar a Israel.”

Con estas palabras, Dios le pidió a Moisés que animara a Josué, al tiempo de señalarle que no entraría a la tierra prometida y sería su servidor quien habría de encabezar al pueblo de Israel en la consumación de los planes de Dios cuando los sacó de la tierra de Egipto donde eran esclavos.

Después de cuarenta años de caminar por el desierto y luego de entregarles los mandamientos y decretos del Señor, la última encomienda de Moisés fue animar a su sucesor, lo cual cumplió con creces al apoyarlo no sólo con palabras sino con oraciones para que pudiera encabezar a un pueblo que Dios mismo definió como rebelde y contumaz.

En las palabras que le dirigió a Josué en Deuteronomio 31:8 encontramos por lo menos cinco encomiendas: 1. Él estará contigo. 2. No te dejará. 3. No te desamparará. 4. No temas y 5. No te intimides. De esa forma el vetusto líder estímulo a quien habría de sucederlo en la tarea de conducir a Israel a la tierra prometida.

No encontramos en Moisés ni un ápice de envidia al tener que dar paso a quien sería su sucesor. Tampoco encontramos un gramo de resentimiento o la intención de ocultarle todo el aprendizaje que había obtenido a lo largo de cuarenta años dirigiendo a una nación que se rebelaba una y otra vez.

La mansedumbre de Moisés le permitió hacer algo que a muchos resulta difícil: dejar que otro termine su trabajo cuando casi todo ya está concluido. Josué sería el encargado de introducir a Israel a la tierra prometida y Moisés sólo contemplaría esa tierra desde el monte Nebo, donde finalmente murió.

Antes de que eso ocurriera, según leemos en el libro de Deuteronomio, Moisés puso sus manos sobre Josué en oración y el hijo de Nun, como se le conocía a Josué, fue lleno del espíritu de sabiduría, un acto que muestra el calibre espiritual del gran legislador de Israel, quien cumplió con creces la orden de animar a quien lo sucedió.

Queda claro que la última gran labor que podremos tener en esta vida será la de animar, motivar, estimular, apoyar e impulsar a quienes serán los que continuarán con la fe que nos ha sido dada por el Señor con el mejor de los empeños y con la mejor actitud.

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