El mismo sentir

Dice la Biblia en Filipenses 4:2

“Ruego a Evodia y a Síntique, que sean de un mismo sentir en el Señor.”

La Escritura contiene decenas de personajes que solo se mencionan una vez y nunca más se vuelve a saber de ellos. La palabra de Dios los ha encerrado en silencios que habrá de romperse cuando todos los santos nos reunamos con el Señor para vivir con él por toda la eternidad.

Ese es el caso de Evodia y Síntique, dos mujeres que fueron colaboradoras cercanas del apóstol Pablo en la durísima plantación de la iglesia en la colonia romana llamada Filipos, donde sólo habitaban ciudadanos romanos, acaudalados y solventes en materia económica y donde Pablo sufrió una aplicación exagerada de la ley, creyendo que no era romano.

Entre estas dos mujeres había alguna discrepancia, puntos de vista diferentes, algún tema que las había separado y habían dejado de trabajar juntas. Pablo les suplica a ambas que sean de un mismo sentir. Una expresión que Pablo utiliza reiteradamente en la carta a los Filipenses.

La palabra “sentir” procede del griego “phroneó” y el apóstol la utiliza en la carta por lo menos ocho veces. Para referirse en 1:7 como una opinión, en 2:2 como una actitud, en 2:8 como pensar y actuar, en 2:20 como estar de acuerdo, 3:15 como un mismo punto de vista sobre un tema o materia.

Evodia y Sintique habían perdido la misma opinión que tenían del Señor y de su obra. Ambas habían cambiado de actitud y ahora pensaban diferente y habían extraviado el mismo punto de vista que tenían sobre la labor en el Señor y eso las había o estaba separando. Pablo les pide que vuelva a tener el mismo sentir.

El sentir que tuvo Cristo de hacer a un lado sus propios intereses y poner por encima la voluntad del Padre. Ese mismo interés que tienen todos aquellos que han dejado a un lado la “gloria humana” para buscar la gloria de Dios. El mismo sentir que tenía Timoteo junto con Pablo de servir incansablemente a la obra del evangelio.

Ese sentir es el que también se nos pide a nosotros los creyentes. Para tener la comunión que nos permita adorarlo unidos en una misma mente y en un mismo espíritu.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: