La dicha de la persecución

Dice la Biblia en Mateo 5:10

 

«Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.»

 

Introducción 

Para Cristo la persecución forma parte de una bendición, dicha o fortuna. Cristo tiene en mente no cualquier persecución, sino aquella originada o propiciada por la piedad o vida espiritual arraigada en los principios y valores del cristianismo no en aquella producto de malas conductas o malas decisiones.

 

Cristo advirtió a sus seguidores que la persecución sería una marca de su verdadero discipulado. En Juan 15:20 Jesús le dijo a sus seguidores: “Acordaos de la palabra que yo os he dicho: “El siervo no es mayor que su Señor. Si a mi me han perseguido, también a vosotros os perseguirán…”.

 

La dicha de la persecución

 

El apóstol Pablo dice en la 2ª Carta a Timoteo 3:12 “Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución.”  Estableciendo con toda claridad que la persecución forma parte de la vida cristiana. La iglesia y el creyente va a sufrir en este mundo. 

 

En Juan 5:16 encontramos que “Y por esta causa los judíos perseguían a Jesús, y procuraban matarle, porque hacía estas cosas en el día de reposo.” 

 

Es interesante notar que la palabra griega para “persecución” en griego es “diókó” y la mayoría de las 45 veces que aparece en el Nuevo Testamento aparece relacionada con el apóstol Pablo que fue un perseguidor de la iglesia cristiana y que recuerda en cada ocasión que puede para mostrar la piedad que Dios tuvo con él. 

 

La iglesia de Jerusalén sufrió en carne propia la persecución, según podemos leer en Hechos 8:1 que dice que “hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén” propiciada o encabezada precisamente por el apóstol Pablo que entonces se conocía como Saulo de Tarso y era un férreo defensor de las tradiciones hebreas.

 

Jesús les anticipa a sus seguidores que les esperan persecuciones, pero forman parte de su voluntad y forman parte de las exigencias del discipulado. De hecho al final de los tiempos los judíos padecerán una persecución brutal. Lucas 21: 12.

 

La bendición que recibirán será en el presente. Según leemos de ellos “es”, no fue, ni será, si no “es” el reino de los cielos. El reino de los cielos en la vida de una persona es la garantía de la presencia de Cristo de manera palpable. Para entender esta verdad nos resulta muy útil leer el pasaje de Hechos 9:1-6.

 

Quien nos persigue a nosotros, a causa de la piedad, en realidad no nos persigue a nosotros, sino a Cristo mismo y por eso el reino de los cielos es nuestra bendición. 

 

 

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: