La astucia de Jehú

Dice la Biblia en 2º de Reyes 10: 19

“Esto hacía Jehú con astucia, para exterminar a los que honraban a Baal.”

La historia del rey Jehú es un ejemplo de la astucia con la que se pueden resolver grandes problemas. Resolver en el sentido más amplio de la palabra. Es decir, desde su raíz para evitar que de nueva cuenta se vuelva a manifestar el problema.

El culto a Baal había infestado Israel. Elías había matado a 400 profetas en el Monte Carmelo, pero unos años después la veneración idolátrica a esa deidad perversa entre los hebreos seguía creciendo. Las palabras de Moisés advirtiendo de los destructivo que resultaba la idolatría entre los judíos había sido olvida completamente.

El rey Acab junto con su esposa Jezabel fueron los más entusiastas promotores de la adoración a Baal. Como ningún otra pareja, ambos se dedicaron a difundir entre las diez tribus del norte conocidas en conjunto con el nombre de Efráin, la veneración de este dios pagano.

En una de las tantas revueltas que se suscitaron en el reino del norte, como se le conoció también al gobierno de esa decena de tribus, Jehú se levantó y ordenó la muerte de toda la descendencia de Acab. Mató a los 70 hijos que tuvo este monarca y a toda la familia real para hacerse del trono en Efraín.

Una vez destruida toda la familia del rey, Jehú decidió exterminar el culto a Baal y para eso usó astucia. En lugar de llegar blandiendo su espada para matar uno por uno hizo lo siguiente: 1. Se hizo pasar por un ferviente adorador de Baal. “Acab sirvió poco a Baal, más Jehú lo servirá mucho”, dijo y con ello sus sacerdotes y seguidores esbozaron una gran sonrisa.

Los había hecho entrar en confianza. Una persona que no esta a la defensiva ha bajado su guardia y hablará sin temor.

2. Convocó a todos los profetas, a todos sus siervos y todos sus sacerdotes para un gran sacrificio con la amenaza de que si alguien faltaba moriría. Todos se complacieron por un monarca que no sólo alentaba la idolatría, sino que amenazaba a quien la abandonara. 
Había llegado un rey verdaderamente comprometido con Baal. Pero en realidad era una estrategia de Jehú y no faltó uno solo. Todos estaban allí.

Los ofreció lo que más les gustaba. Una persona que ha sido complacida o que se le promete ser complacida ha perdido la capacidad de advertir el peligro.

Una vez reunidos todos en un lugar ordenó matarlos. Luego sacó las estatuas del templo de Baal y las quemaron. Finalmente quebraron las estatuas, derribaron el templo de esa deidad y lo convirtieron en letrinas. La Biblia es categórica cuando dice “Así exterminó Jehú a Baal de Israel.

La astucia con la que operó Jehú nos ayuda para entender que por más grande que parezca un problema siempre habrá alguna manera para resolverlo.

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