Silas: Un creyente comprometido con el Señor

Dice la Biblia en Hechos 15: 22

“Entonces pareció bien a los apóstoles y a los ancianos, con toda la iglesia, elegir de entre ellos varones y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé: a Judas que tenía por sobrenombre Barsabás, y a Silas, varones principales entre los hermanos.”

Introducción

Silas fue el compañero del apóstol Pablo en el segundo viaje misionero. Era un judío con ciudadanía romana. Fue un profeta que se convirtió en unos de los líderes de la iglesia cristiana de Jerusalén. Su piedad y su compromiso con la obra del Señor fue reconocida por esa comunidad y fue el encargado de llevar una misiva a Antioquía que liberaría a los gentiles de las obras de la ley.

Silas dominaba tanto el hebreo como el griego. Era igual que Lucas un hombre de gran cultura y al igual que Timoteo, compañero de Pablo también en el segundo viaje misionero tenía la doble nacionalidad: judío-romana.

Quizá la característica más importante que podemos encontrar en este hombre, al que el Nuevo Testamento solo dedica 13 versos, es que fue el reemplazo de Juan Marcos, el compañero del primer viaje misionero de Pablo que en la isla de Pafos, renunció a su labor y fue el motivo de la separación entre Pablo y Bernabé.

Al tomarlo como ayudante el segundo periplo que haría, Pablo tomó el riesgo de encontrarse con un colaborador sin el compromiso, ni la lealtad y fidelidad al Señor para enfrentar los riesgos y retos que imponía la obra del Señor en tierras lejanas y distantes de Jerusalén que gozaba de calma y tranquilidad.

Y Pablo no se equivocó porque Silas fue una colaborador comprometido con el Señor y su obra. Así lo testifica Lucas en el libro de Hechos donde relata su conducta en las nueve ciudades donde estuvo con él: Derbe, Listra, Troas, Filipos, Tesálonica, Berea, Atenas, Corinto y Cencrea.

Si Juan Marcos se había apartado para regresar a Jerusalén, Silas resistió cárcel, persecuciones y peligros junto con el apóstol Pablo y colaboradores de él como Lucas, Timoteo, entre otros.

La mayoría de los comentaristas sostiene que el Silvano mencionado en la 1ª Carta del apóstol Pablo a los Tesalonicenses 1:1, la 2ª Carta del apóstol Pablo 1:1, la 2ª Carta a los Corintios 1:19 y en la 1ª Carta del apóstol Pedro 5:12 es el mismo Silas y la deducción tiene muchas probabilidades debido a que a los dos los conocía Silas.

La biografía de Silas nos enseña que servir a Dios es un imperativo para todos y que al servirlo debemos estar conscientes que debemos hacer a un lado nuestras comodidades y saber que ser seguidor de Jesús implica actos de molestia en nuestra vida y tal vez muchas incomodidades.

Silas: Un creyente comprometido con el Señor

I. Que deja la comodidad para servir a Dios
II. Que esta dispuesto a colaborar en lo que se le pida
III. Que alaba a Dios en las dificultades
IV. Que resiste las persecuciones

I. Que deja la comodidad para servir a Dios

Silas o Silvano era un ciudadano romano y con una solida preparación, dos características que le habrían abierto las puertas de par en para para triunfar en Roma o en cualquier parte del imperio romano, pero optó por quedarse en Jerusalén para apoyar la naciente iglesia y sus cualidades pronto lo volvieron un líder allí.

Dios le dio el don de profecía y en lugar de quedarse en Jerusalén donde relativamente había bonanza para la iglesia decide permanecer en Antioquía luego de una encomienda a la que lo envían los apóstoles, ancianos y hermanos de Jerusalén. La iglesia de Antioquía necesitaba hombres como él y él estuvo dispuesto. Hch. 15: 22, 27, 32 y 34.

II. Que esta dispuesto a colaborar en lo que se le pida

A Antioquía volvió Pablo y Bernabé después de su primer viaje misionero. Juan Marcos que se había vuelto a Jerusalén ya estaba de nueva cuenta en ese lugar y cuando Pablo y Bernabé decidieron emprender su segundo viaje misionero, Bernabé pide que se incluya a Marcos, pero Pablo se opone.

Luego de una discusión entre los dos, Bernabé sale con Marcos y Pablo toma a Silas, quien para ese momento esta preparado y listo para acompañar al apóstol a su segundo viaje misionero. Pablo encontró en Silas la disposición que no vio en Juan Marcos.

Decidirse por Silas en lugar de Marcos fue para Pablo una difícil decisión, pero le ayudó en gran manera ver el compromiso de Silas. Un compromiso que se notó por la conducta de quien sería uno de sus colaboradores más cercanos y quien le ayudaría a pastorear iglesias conflictivas como Tesalonicenses y Corintios.

Cuando Pablo lo llamó para salir a las misiones Silas aceptó sin ninguna objeción, según leemos en Hechos 15: 36-40.

III. Que alaba a Dios en las grandes dificultades

Silas intuía un poco lo que le esperaba cuando reemplazó a Juan Marcos. Era obvio que se enteró la razón por la que Pablo ya no quiso al joven Juan Marcos como su compañero de misiones, pero es muy probable que no alcanzó a visualizar el grado de compromiso que se requería para esa labor.

En Filipos, una colonia romana, fue la prueba de fuego para Silas. Por sanar a una joven, él y Pablo son encarcelados. Sin juicio ni defensa son azotados y enviados a lo más profundo de la prisión de ese lugar y allí a la media noche ora y canta alabanzas a Dios.

El compromiso que tenemos con Dios o el tamaño de nuestra determinación por seguirlo se mide justamente en las grandes e injustas dificultades que a uno le toca enfrentar. Silas fue probado con cárcel, pero el compromiso que tenía con el Señor lo hizo salir adelante. Hechos 16:16-26.

IV. Que resiste las persecuciones

Inmediatamente después de salir de Filipos el equipo misionero de Pablo que ya incluía, además de Timoteo y Lucas vinieron a la ciudad de Tesalónica donde el mensaje de Cristo fue recibido, pero unos judíos incitaron a la ciudad contra ellos y tuvieron que salir huyendo de ese lugar.

Silas se comportó siempre con lealtad al Señor y a Pablo. Lo apoyó siempre y de ningún modo abandonó a su hermano, a pesar de que trabajar con él implicará solamente problemas y más problemas.

Su compromiso con Cristo y con su obra le hizo soportar y resistir todas las dificultades que con lleva ser servidor del Señor. Hechos 17:1-10.

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