Dejan en manos de Dios el castigo

Por Gerardo Valdivieso Parada

JUCHITÁN, Oaxaca.- Entre las ganas de matarlo de algunos por engañarlos y quedarse con su dinero y el de Iván Mouriz Collado de suicidarse, sus captores, las 17 personas que defraudó, mejor decidieron entregar- lo a las autoridades antes que una de las dos cosas pasaran en la población de Chicapa de Castro.

A casi dos semanas de estar en “arraigo domiciliario”, los familiares y las supuestas personas que ayudarían al ciudadano español, no aportaron el dinero que pretendía devolverles.

En las reuniones con el representante del estado no faltó quien amenazara a Iván Mouriz con colgarlo del árbol más cercano si no resarcía el daño que había hecho a las 17 familias, a las cuales les quitó dinero destinado para reconstruir sus casas.

Durante su estancia de casi dos semanas, los mismos habitantes se encargaron de su alimentación y hasta cuidado; las mujeres mostraron real preocupación por la falta de aseo de Iván Mouriz; “no se baña”, revelaron a funcionarios y periodistas.

Durante los últimos días, había caído en una depresión, informaron los que convivían con él y había manifestado su deseo de suicidarse, por lo que decidieron entregarlo a las autoridades para no contraer problemas legales con su deceso.

Los defraudados perdieron toda esperanza de recuperar su dinero, entregaron los recursos de sus tarjetas y de su trabajo de meses. Algunos no tienen casa y rentan en otros domicilios mientras en el lugar en donde una vez tuvieron casa siguen los patios baldíos.

La mayoría de los defraudados son cristianos evangélicos, por eso no optaron por la violencia y ante el fraude y un futuro incierto, todo lo dejaron “en manos de Dios”.

Tomado del periódico Noticias.

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