La dicha del sufrimiento por Cristo

Dice la Biblia en Mateo 5:11-12

“Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.”

Introducción

A diferencia de la anterior bienaventuranza que habla de la persecución por causa de la justicia o la piedad, esta bienaventuranza está relacionada o tiene como causa a Cristo mismo. Cristo en nuestra vida provocará vituperios, persecución y calumnia y difamación de nuestros adversarios.

Los seguidores de Cristo padecerán por causa del Señor, pero esa situación no debe ser motivo de desánimo, sino de gozo y alegría debido a que el premio, la recompensa o el galardón que recibirán será muy grande. Además no deben perder de vista que antes que ellos los profetas que envió Dios a su pueblo también fueron perseguidos.

Esta es la última bienaventuranza con la que cierra Jesús la primera parte de su discurso o Sermón de la montaña. Los discípulos de Jesús deben estar conscientes de su llamado y de su vocación.

La dicha del sufrimiento por Cristo

A. En los vituperios (insultos y burlas)
B. En la persecución
C. Por las ofensas verbales (mentiras)
D. Tendrá una gran recompensa
E. Así padecieron los profetas del Señor

De acuerdo a Jesús padecer por él no debe ser visto como una calamidad o infortunio, sino como un privilegio. El sufrimiento por Cristo es una señal inequívoca que seguimos el camino correcto. Padecer injustamente es la evidencia que caminamos los pasos del Señor que sufrió lo mismo por nosotros.

La última bienaventuranza del Sermón de la montaña nos conduce a considerar seriamente la tribulación como un tiempo en el que Dios permite que nos sucedan cosas que nos hacen sufrir, pero cada uno de esos dolores o pesares serán recompensados de manera extraordinaria.

A. En los vituperios (insultos y burlas)

La palabra griega para vituperios es “oneidizó” que se traduce como insultos, reproches e injurias. Los seguidores de Cristo habrán de sufrir esta clase de ofensas por sus creencias en Cristo.

En la vida de Cristo vemos de manera reiterada que fue insultado y recibió reproches. Por ejemplo se le reprochó hacer milagros en los días de reposo. Marcos 3: 1-6 y se llegó al grado de decir que sanaba por Belzebú. Marcos 3:20-22.

Pero a Jesús no sólo lo insultaron. También se burlaron de él. En la casa de Jairo encontramos el siguiente relato: 39 Y entrando, les dijo: ¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no está muerta, sino duerme.  40 Y se burlaban de él. Mas él, echando fuera a todos, tomó al padre y a la madre de la niña, y a los que estaban con él, y entró donde estaba la niña. Marcos 5:39-40.
En Mateo 27:27-31 leemos como fue tratado por los soldados romanos antes de ser llevado a la cruz y fue escarnecido. La palabra escarnecido se traduce como burlarse o mofarse de alguien.
En la cruz no dejó de recibir improperios. Dice también Mateo 27:39 que la gente le injuriaba, es decir le reprochaba.

B. En las persecuciones

Los discípulos de Cristo sufrirán persecución como lo vimos en la anterior bienaventuranza. Serán perseguidos porque así fue perseguido Cristo. Sufrirán teniendo que salir de su comunidad o lugar de residencia a otro lugar.

La persecución es una señal inequívoca del cumplimiento de la voluntad de Dios en la vida del creyente. El que quiera vivir piadosamente habrá de enfrentar la hostilidad de un mundo acostumbrado al pecado.

C. Por las ofensas verbales (mentiras)

Sobre los seguidores de Cristo se dirán las más grandes mentiras. De todo tipo, de toda clase. Esa es la gran labor del padre de mentira. Serán tan sutiles que hasta los propios creyente las creeremos. De Jesús se dijeron muchas. Aquí algunas: A) Derribar el templo y en tres días reedificarlo. B) Se hizo rey. Mateo 26: 57-68.

Las falsedades serán una constante en la vida de los seguidores de Cristo con tal de desacreditar la verdad de Cristo.

D. Tendrán una gran recompensa

Quienes padezcan esta clase de tribulaciones tienen garantizada una gran recompensa. El tamaño de las dificultades, en este caso, hacen o proporcionan el tamaño del premio que han de recibir los discípulos del Señor.

E. Así padecieron los profetas

El relato del profeta Micaías sintetiza este frase muy bien. 1º Reyes 22:1-23. Un profeta que no fue querido ni aceptado por el rey Acab porque solo le profetizaba “cosas malas”. Padeció, pero lo que dijo siempre se cumplió.

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