Oprimidos por vivir de manera correcta

Dice la Biblia en Salmos 119:121

“Juicio y justicia he hecho; no me abandones a mis opresores.”

La Nueva Versión Internacional traduce este texto así: “Yo practico la justicia y el derecho; no me dejes en mano de mis opresores”, mientras que la versión Dios Habla Hoy lo hace de la siguiente manera: “Nunca he dejado de hacer lo que es justo; no me abandones en manos de mis opresores.”

El texto que hoy meditamos nos lleva a reflexionar una verdad dolorosa: Las personas que deciden vivir de manera correcta atendiendo a la ley y las buenas costumbres automáticamente se harán de enemigos gratuitos que los oprimirán para que desistan de su actitud o conducta.

Una persona que ha decidido ceñirse a los principios de la Escritura también sufrirá opresión. Jesús fue oprimido por los judíos de su época al rechazar y confrontar a los fariseos. Pablo sufrió persecución por proclamar la verdad de Jesucristo y vivir bajo las enseñanzas de Jesús.

En un mundo donde la injusticia impera, donde el derecho se retuerce para beneficiar a los injustos y donde hacer trampa parece el único camino para lograr metas y objetivos en la vida, una persona que decide prescindir de esas conductas se encuentra más sólo que un cactus en el desierto.

Un hombre o una mujer que ha decidido a renunciar a vivir bajo los estándares que impone el mundo se ha convertido en una especie de salmón que nada contracorriente convirtiéndose en una rara especia en mundo que ha aceptado como algo “normal” la mentira y la corrupción.

En esa condición el salmista que vive siempre buscando lo correcto le ruega a Dios que no lo abandone en medio de esa fragorosa lucha, pide su acompañamiento para enfrentar a los opositores que se le multiplican como abejas en un enjambre sólo porque ha decidido vivir correctamente.

El texto de hoy además de enseñarnos la verdad de que haciendo el bien encontraremos adversarios, también nos alienta porque en esa búsqueda del bien y la verdad no estamos solos siempre nos acompaña el Señor para librarnos del mal y de todo enemigo que quiera oprimirnos.

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