Salmos 84: 1-4 Un llamado a anhelar y buscar la casa de Dios

Dice la Biblia en Salmos 84: 1-4

«1!Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos!  2 Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová; Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.  3 Aun el gorrión halla casa, Y la golondrina nido para sí, donde ponga sus polluelos, Cerca de tus altares, oh Jehová de los ejércitos, Rey mío, y Dios mío.  4 Bienaventurados los que habitan en tu casa; Perpetuamente te alabarán.» Selah

Introducción

Conviene en este momento, antes de iniciar el estudio, revisar la inscripción de este salmo. La frase al músico principal; sobre Gitit. Salmo para los hijos de Coré, se traduce así en otras versiones: “Himno de la Escuela de múscia de Coré. Instrucciones para el director del coro: Este himno deberá cantarse con la melodía que se canta al exprimir uvas.”

Otras versiones lo traducen así: “Al director musical. Sígase la tonada de “La canción del lagar”. Salmo de los hijos de Coré.” Lo que nos señala que este es un salmo de algarabía como la que se experimentaba cuando la uvas se convertían en vino en los lagares de Israel.

Un llamado a anhelar y buscar la casa de Dios
I. Por el descanso que produce estar allí

A. Porque allí habita Dios
B. Porque aún el gorrión y la golondrina hallan nido
C. Porque quienes habitan allí perpetuamente alabaran

A. Porque allí habita Dios

La expresión amable que usa la versión Reina Valera 1960 procede de la raíz hebrea “yadid” que se usa indistintamente como amado, amor y también como hermoso o bello. Para el salmista la casa del Señor representa algo sumamente hermoso y en consecuencia se convierte en algo que se ama.

Lo hermoso siempre es atractivo. La idea de amor y hermoso es que algo que se ama se busca y algo bello es algo que se ama. La casa de Dios reúne para el salmista estas dos virtudes: belleza y amor y por ese hecho se desvive por ella. Y por eso puede decir con facilidad: mi alma anhela y se muere o se consume desenado los atrios del Señor.

La razón por la que la casa del Señor es bella es porque allí habita Dios. Si nos atenemos al lugar donde estaba instalada el tabernáculo la ciudad esta en medio de un gran desierto, pero su belleza y su atractivo radica en que allí reside la presencia de Dios. En medio del desierto Dios dijo a Moisés que quitara sus pies del lugar que pisaba porque era santo.

B. Porque aún el gorrión y la golondrina hallan nido

El versículo tres de este salmo es una figura poética para resaltar la posibilidad que tienen todos los que así lo deseen acercarse a la casa de Dios. La golondrina y el gorrión son aves delicadas que seguramente el autor del salmo vio cerca del altar de Dios y sirvió para utilizarlos en esta oración.

Es obvio que el salmista utiliza esta figura retórica para llamar la atención de todos sus lectores sobre la oportunidad que todos tienen y tenemos de habitar en el lugar de donde
Dios habita. Es una manera de decir que todos, absolutamente todos, pueden habitar en la presencia de Dios.

Nadie está excluido, nadie queda fuera. Todos están invitados y todos pueden, si así lo desean, hacer de la presencia de Dios su modo de vida. Habitar delante de la presencia de Dios es un privilegio que Dios le otorga a quienes así lo desean.

El único requisito para esta bendición está planteado en la frase “Rey mío y Dios mío”. Convertir a Dios en nuestro soberano nos garantiza habitar siempre en su casa y como resultado disfrutar de sus ricas bendiciones.

C. Porque quienes habitan allí perpetuamente alabarán

En el tabernáculo, primero, y luego en el templo de Jerusalén habitaban esencialmente los levitas y sacerdotes. Los primeros encargados de la operación y funcionamiento de ese lugar y los segundos los responsables de los sacrificios que los judíos presentaban ante Dios en ese sitio.

Pero en las fiestas de pascua, pentecostés, tabernáculos, Día de la Expiación se llenaba completamente en sus alrededores. Quienes llegaban a ese lugar tenía como bendición o como recompensa prepararse para alabar a Dios perpetuamente, es decir para siempre.

La casa de Dios nos permite ensayar lo que haremos para siempre que será alabar y bendecir a Dios para siempre. En el cielo ya no habrá pastores ni líderes, habrá alabanza y adoración al que es digno de recibir toda gloria y honor y nosotros estaremos entrenados porque en la casa de Dios alabamos a Dios como lo haremos para siempre.

4 comentarios en «Salmos 84: 1-4 Un llamado a anhelar y buscar la casa de Dios»

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: