Aristarco: El amigo inseparable aún en el peligro

Dice la Biblia en Hechos 27:2

“Y embarcándonos en una nave adramitena que iba a tocar los puertos de Asia, zarpamos, estando con nosotros Aristarco, macedonio de Tesalónica.”

Introducción

Aristarco fue otro de los compañeros del apóstol Pablo. Si con Silas recorrió el segundo viaje misionero y con Tíquico el tercero, con Aristarco hizo el viaje que lo llevó preso desde Jerusalén hasta Roma. Si de por si el viaje ya era incómodo por ir en calidad de prisionero, un naufragio lo convirtió en una verdadera pesadilla para todos.

A Aristarco lo encontramos mencionado en Hechos 19: 29 justo al comienzo de uno de los momentos más peligrosos en la vida del apóstol: los disturbios en la ciudad de Éfeso. En ese texto leemos: “Y la ciudad se llenó de confusión, y a una se lanzaron al teatro, arrebatando a Gayo y a Aristarco, macedonios, compañeros de Pablo.”

Luego lo volvemos a encontrar mencionado en Hechos 20:4 como parte del equipo que Pablo tenía justo en el último tramo de su tercer viaje misionero, junto con Sópater de Berea, Segundo de Tesalónica, por cierto paisano de él, Gayo de Derbe junto con Timoteo y Tíquico y Trófimo.

En la epístola a los Colosenses 4:10, Pablo lo menciona como su compañero de prisiones. Con toda seguridad Aristarco se quedó con Pablo en Roma en la prisión domiciliaria que le impuso la justicia romana como una concesión por su calidad de ciudadano romano y por ser un reo de conciencia, más que por algún delito comprobado.

Finalmente lo encontramos mencionado en la carta de Filemón 1: 24 donde junto con Marcos, Demás y Lucas, Pablo lo llama su colaborador.

I. Amigo aún ante el peligro de hombres violentos

En Éfeso Aristarco se vio envuelto en un conflicto que abarcó toda la ciudad. Un grupo de artesanos encabezados por un tal Demetrio, acusó a Pablo de ser un enemigo del templo de la diosa Diana y provocó una turba que estuvo a punto de arrebatarle la vida al apóstol y a sus colabores, entre ellos Aristarco.

Según nos relata el libro de los Hechos 19: 23-40, en la ciudad Éfeso a la que Pablo había llegado al comenzar su tercer viaje misionero se levantó un alboroto que casi arrastra a toda la ciudad todo por un rumor que se hizo correr a lo largo de ese lugar y que literalmente incendió la ciudad.

Los enemigos del evangelio y en consecuencia de Pablo eran capaces de toda clase de mentira con tal de dañarlo y no dudaron en crear un ambiente de hostilidad contra el apóstol y justamente allí encontramos a Aristarco acompañando a su amigo, sin saber en realidad bien a bien lo que ocurría.

Aristarco era de la población de Tesalónica a donde Pablo llegó en su segundo viaje misionero junto con Silas. Los tesalonicenses recibieron la palabra y se convirtieron en el referente de iglesia en toda Asia, como dice el apóstol Pablo en la primera carta que les escribe. 1ª de Tesalonicenses 1:6-10.

Muy probablemente fue en ese lugar donde Aristarco recibió al Señor, se arrepintió de sus pecados y decidió seguir a Pablo, quien ya para ese tiempo era un conocido predicador del evangelio entre los gentiles. En Tesalónica Pablo había enfrentado oposición, pero no como la ocurrida en Éfeso, de acuerdo a Hechos 17:1-9.

Aristarco supo ser amigo de Pablo en medio del peligro que corrió de ser linchado por la turba de Éfeso.

II. Amigo aún ante el peligro de la naturaleza violenta

Pero tal vez la prueba más grande de la amistad que tenía Aristarco para con Pablo lo encontramos descrito en el libro de Hechos 27-28, en el viaje que Pablo emprendió desde Jerusalén hasta Roma, preso por la causa de Cristo acompañado tanto por Aristarco como por Lucas sin imaginarse lo que les esperaba en esa travesía.

Parecía un viaje de rutina como muchos de los que habían emprendido tanto juntos como solos, pero la embarcación naufragó, sus vidas estuvieron el peligro de muerte debido a que el barco fue alcanzado por vientos de un huracán primero y luego por una lluvia intensa de varios días.

Ya de por si el viaje en barco era pesado, incomodo y peligroso, pero al agregarse una tormenta por varios días, pues la muerte estuvo muy cerca. De hecho era la convicción de casi todos los pasajeros de esa nave, pero Dios habló a Pablo y le aseguró que nadie moriría y así ocurrió.

Aristarco estuvo allí, en ese largo viaje que se convirtió en una pesadilla que puso su vida en grave riesgo, pero supo ser un compañero en esos momentos difíciles para la vida del apóstol. Los amigos se conocen justamente cuando a pesar del peligro que entraña estar a nuestro lado se mantienen leales.

Tanto en Éfeso como en el viaje de Jerusalén a Roma, Aristarco estuvo firme y esas dos impresionantes experiencias ni lo desalentaron, ni lo desanimaron porque años después seguía junto con el apóstol Pablo según descubrimos sus menciones en las epístolas de Colosenses y Filemón escritas justamente en la primera prisión que Pablo sufrió.

En ambas epístolas Pablo reconoce a su amigo con adjetivos como “mi compañero de prisiones” y como “su colaborador”, en una clara expresión de gratitud y compañerismo de un hombre que estuvo estar con él justo en los momentos de mayor peligro en la vida y ministerio del apóstol.

Un comentario en “Aristarco: El amigo inseparable aún en el peligro

  • el 14 agosto, 2019 a las 15:39
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    Bendito Dios. Por la vida de estos varones; que se entregaron por la predicaciòn del evangelio, por amor a Cristo y a nosotros que estabamos lejos de Cristo. Dios bendiga a los buenos amigos como el hermano Aristarco.

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