Dan nueva casa a memoria judía

Por Lourdes Zambrano

Una sinagoga de los años 30 es el punto de partida conceptual para el nuevo Centro de Documentación e Información Judío de México, que se mudará de la calle de Acapulco, en la Colonia Roma, a la de Córdoba.

Con fecha de apertura para el 23 de septiembre, el espacio lleva 95 por ciento de avance y se yergue como un homenaje al templo, en un diseño de los arquitectos Ezra Cherem Behar y Alan Cherem Hamui.

De frente, la nueva sede presenta una fachada pequeña y discreta; la sinagoga es el punto visual.

“Las premisas del proyecto fueron, primero, entender que la sinagoga es el elemento más importante del proyecto, por lo tanto merecía que el edificio contiguo que nosotros proyectáramos le diera esa importancia”, explica Cherem Hamui.

El centro nació en marzo de 2015, teniendo como antecedente el Centro de Documentación e Investigación de la Comunidad Ashkenazi de México, originada en 1993.

Allí se resguardan los archivos que dan cuenta de la migración de comunidades judías al País, que han sido reconocidos tanto por el Archivo General de la Nación como por la Unesco, este último organismo dentro de su Registro Memoria del Mundo.

La nueva sede de esta memoria se asentará ahora en un terreno que compró la comunidad Maguen David, originaria de Aleppo, Siria, en los años 30, en donde construyeron su sinagoga, de autor desconocido.

Cherem Behar destaca que en ésta se construyó el primer baño ritual de México.

“Con los años, vino el desuso porque la gente que la usaba se fue a vivir a otras colonias. Luego construyeron un velatorio”.

Hacia los años 70 empezó a utilizarse cada vez menos.

En noviembre de 2016 se colocó la primera piedra del proyecto, que ha financiado la propia comunidad.

Con autorización del INBA, la Seduvi, la Delegación Cuauhtémoc y el Instituto de Administración y Avalúo de Bienes Nacionales se dio inicio a la construcción y remodelación.

En septiembre del año pasado, durante el sismo del día 19, se dañó severamente la sede de Acapulco 70, lo que apresuró la mudanza a Córdoba 238.

“El corazón es el archivo. Tenemos archiveros donde se van a guardar los documentos de todas las comunidades judías que llegaron de distintos lugares. La planta baja de la sinagoga va a fungir como museo de sitio y área de investigación-biblioteca. Tenemos un auditorio y un aula académica”, adelanta Cherem Behar, quien enfatiza, además, que será un espacio abierto al público en general, no sólo a los miembros de la comunidad judía.

En la tercera planta están las oficinas, y en el segundo sótano, el estacionamiento.

En total, serán cerca de 2 mil metros cuadrados de construcción.
La sinagoga ha recuperado ya todo su esplendor tras la restauración de sus murales, vitrales y mobiliario.

Las bodegas de los archivos son una sorpresa: estantes móviles de colores brillantes, con temperatura y humedad controladas.

La nueva sede del centro lleva un año y medio de construcción y pronto será un lugar neurálgico para la investigación y la preservación de la memoria.

Con información del periódico Reforma.

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