Cordura necesaria

Dice la Biblia en Proverbios 4: 1

“…Y estad atentos, para que conozcáis cordura.”

Uno de los libros que más me fascinó cuando curse mis estudios en el Seminario Bíblico de Puebla fue uno llamado Las siete leyes de la enseñanza en la que se establecían los mínimos necesarios para que el proceso “enseñanza-aprendizaje” obtuviera resultados si no espectaculares, si por lo menos moderados.

Una de esas leyes sostenía que para que un estudiante o alumno aprenda es indispensable que ponga atención. Sin la debida quietud y deseo de aprehensión sería y es muy difícil que alguien aprenda. Las constantes interrupciones o las permanentes distracciones dificultan que las personas adquieran conocimiento.

Salomón le pide a todos atención a la hora de adquirir cordura. La cordura que algunas versiones traducen como buen juicio o inteligencia, se aprende. Nadie nace teniendo cordura hay que aprenderla y para ello se requiere mucha atención, mucho cuidado y, sobre todo, mucho interés.

Poco se puede hacer por una persona que cree que no necesita buen juicio o sabiduría para tomar decisiones. Quien cree que tiene todo el conocimiento o que ha llegado a comprender todo y ya no puede agregar más conocimiento a su existencia, está en graves problemas porque cuando uno deja de aprender, entonces, uno empieza a morir.

La cordura es un bien que se requiere a lo largo de toda la vida, pero particularmente cuando se es joven. Época en la que el vigor y fuerza parece incontenible e inagotable. Esa fuerza necesita un freno y el mejor freno es el buen juicio, pero también se requiere en la vejez para bien salir de este mundo.

Pongamos atención siempre para adquirir cordura. Dejemos la simpleza y con dedicación atendamos los consejos de la Escritura que son los mejores aliados para aprender y comprender buen juicio.

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