Salmo 84: Buscar la casa de Dios a pesar de los problemas

Dice la Biblia en Salmos 84: 5-9

Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, En cuyo corazón están tus caminos. Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente, Cuando la lluvia llena los estanques. Irán de poder en poder; Verán a Dios en Sion.  Jehová Dios de los ejércitos, oye mi oración; Escucha, oh Dios de Jacob. Selah Mira, oh Dios, escudo nuestro, Y pon los ojos en el rostro de tu ungido. 

II. A pesar de los problemas

  1. Porque nos hacen confiar más en Dios
  2. Porque pueden cambiar inesperadamente
  3. Porque nos hacen ascender espiritualmente
  4. Con una plegaria a Dios

El peregrinaje a Jerusalén por los judíos no estaba exenta de dificultades, problemas, riesgos y cansancio. El traslado desde cualquier punto geográfico a la capital espiritual de Israel era siempre desgastante. El salmista lo sabe y por eso reconoce que la búsqueda de la casa de Dios tiene sus adversidades.

La primera de todas ellas era dejar su labor cotidiana, luego dejar casa, familiares y amigos, que aunque por algunos días siempre resulta molesto, luego caminar, caminar y caminar por valles y montañas no solo por horas, sino por días. Eso sin contar los riesgos de dormir a la intemperie. Muchos y diversos problemas entrañaba salir de cada pueblo y ciudad.

Decidir buscar la casa y la presencia de Dios siempre es así. Exigente, con la obligación de dejar muchas cosas. De abandonar actividades de todo tipo, desde las laborales hasta las relacionadas con la diversión y el entrenamiento todo con tal de encontrarnos con nuestro Señor.

  1. Porque nos hacen confiar más en Dios

Dice el verso 5 “Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, En cuyo corazón están tus caminos”, con lo que podemos entender que para superar estos problemas es necesario contar con dos actitudes: 1. Poner nuestras fuerza en Él y 2. Poner nuestro corazón en sus caminos.

Desde el punto de vista meramente humano es muy difícil que con nuestras propias fuerzas o con nuestra propia determinación podamos buscar la casa de Dios. Para ello es necesario contar con el respaldo y la fortaleza de Dios. El esfuerzo humano puede rendir frutos, claro, pero solo el esfuerzo o fortaleza de Dios hace que las personas no desmayen.

El anhelo por la casa de Dios nos impone esforzarnos, poner empeño y dedicación y para ello es necesario contar con su auxilio y por ello es un bienaventurado quien cuenta con esta clase de apoyo.

Pero también es indispensable poner en nuestro corazón sus caminos. Algunas versiones dicen “proponer caminar hasta Jerusalén” o “de todo corazón desean venir hasta tu templo”. Es decir poner nuestro interés y deseo, a pesar de complicado que pueda resultar buscar la casa de Dios.

Las dificultades que vendrán nos ayudarán a confiar más en Dios porque encontraremos su ayuda su auxilio, pero para sortearlas habrá que estar siempre seguros que Dios actuará a nuestro favor siempre.

   2. Porque pueden cambiar inesperadamente

En el viaje hacia Jerusalén antes de llegar a la ciudad se ubicaba un valle llamado en hebreo “Baca” que algunas versiones traducen como valle de las lágrimas y otros como valle del llanto. La versión Reina Valera 1960 traduce este texto así simplemente como valle de lagrimas.

De acuerdo a los estudiosos ese lugar generalmente árido donde apenas si gotea agua, pero que en temporada de lluvia se convierte en un lugar de estanques con agua que lo vuelven indispensable para quienes allí pasan.

La metáfora no puede ser más que perfecta para recordarle a los peregrinos que una circunstancia o situación puede cambiar total y absolutamente, por más difícil y complicada que parezca. Así como el valle de Baca o de las lágrima cambiaba total y absolutamente nuestras adversidades pueden transformarse en el día menos pensado.

   3. Porque nos hacen ascender espiritualmente

Ese poder de Dios para cambiar circunstancias nos da fuerza y valor para seguir nuestro peregrinaje así como los judíos les daba nuevos ánimos para seguir y por eso el salmista dice que irán de poder en poder y verán a Dios en Sion.

Cuando las circunstancias cambian podemos ver a Dios. Esa es una verdad. Dios usa las circunstancias para hablarnos, para llamar nuestra atención, para corregirnos, pero también para alentarnos al mostrarnos su enorme capacidad para derribar o hacer a un lado adversarios y adversidades. Selah.

   4. Con una plegaria

En casi la totalidad de los salmo nunca deja de haber una oración, petición, ruego o súplica y así ocurre con el salmo 84. El autor del salmo le pide lo siguiente: “Mira, oh Dios, escudo nuestro, y pon los ojos en el rostro de tu ungido” como una manera de llamar su atención para suplicarle que nunca falten las fuerzas para ir a la casa de Dios.

El reconocimiento de Dios como escudo nos hace ver la importancia que para el salmista tenía que Dios le ayudará a buscar la presencia de Dios. Nada puede haber más importante que la presencia de Dios fortaleciendo a sus hijos para cumplir con su voluntad.

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