Salmo 84: Porque es la mejor elección

Dice la Biblia en Salmos 84:10-12

10 Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, que habitar en las moradas de maldad.  11 Porque sol y escudo es Jehová Dios; Gracia y gloria dará Jehová. No quitará el bien a los que andan en integridad.  12 Jehová de los ejércitos, dichoso el hombre que en ti confía.

Introducción

El salmo 84, que fue escrito para animar y alentar a los hebreos para buscar y anhelar la casa de Dios y en consecuencia buscarla durante su existencia, termina con declaraciones sobre la razón por la que se ha de buscar el lugar de la presencia de Dios poniendo énfasis en la única disyuntiva para los hijos de Dios: la casa del Señor o moradas de maldad.

Bajo estas dos únicas posibilidades, el hijo de Dios debe decidirse o elegir. El salmista ya ha hecho su elección y convencido de ello hace dos cosas nos invita a hacer exactamente lo mismo que él ha hecho y nos da sus razones o argumentos por los que se decidió por la casa de Dios.

III. Porque es la mejor elección

A. Un día en sus atrios y aún en tus puertas
B. Que en moradas de maldad
C. Dios es sol y escudo
D. Dios da gracia y gloria
E. Premia la confianza y rectitud

A. Un día en sus atrios y aún en tus puertas

Las frases “tus atrios “ y “tus puertas” podrían sintetizarse como afuera y adentro. Los atrios del Templo de Jerusalén estaban al interior de ese recinto y las puertas de las que habla el salmista dejaban a todos los que no fueran levitas o sacerdotes afuera de ese recinto sagrado para los judíos.

Los atrios y las puertas eran los lugares que correspondían al pueblo en general. En tiempo de festividades como pascua, pentecostés y fiesta de los tabernáculos lucían pletóricos. Llegaban israelitas de los más recónditos lugares del imperio romano y atiborraban no solo el lugar sagrado sino la ciudad misma.

Hasta cierto punto resultaba muy incómodo para todos, pero la alegría de llegar a la casa de Dios hacía la estancia soportable. El gozo de estar cerca de la presencia de Dios bien vale siempre cualquier incomodidad. No importa si es en el atrio o es en la puerta lo importante es estar allí.

Era un hecho que algunos alcanzarían su lugar en los atrios, pero también que muchos estarían en las puertas, pero eso no importaba. Lo verdaderamente significativo consistía en estar en la casa de Dios.

B. Que en moradas de maldad

La traducción para la frase moradas de maldad que hace diversas versiones son las siguientes: “La casa de los malvados”, “el lugar de los perversos” y “el sitio de los impíos. Era una verdad y realidad para el salmista que despreciar la casa de Dios lo llevaría a vivir justamente en el mismo lugar de quienes desprecian a Dios.

El hombre que desprecia a Dios y su casa termina generalmente amando los espacios donde Dios no está y esos espacios el salmista los llama “moradas de maldad”, así en plural porque se encuentran en cualquier lugar.

La versión hebrea de los salmos traduce en lugar de moradas, la expresión “residencias” que nos permite entender que hay múltiples lugares donde la maldad está asentada y la única manera de no vivir en esos lugares es anhelando y deseando la casa de Dios y su presencia.

C. Dios es sol y escudo

La luz del sol es imprescindible para la existencia humana. De hecho no se puede vivir sin ella. Dios es vital o Dios es vida y así de imprescindible debe ser la casa de Dios para sus hijos. Nos da vida, nos da razón de existir y nos garantiza que al final de nuestra existencia vayamos con él al mundo venidero.

Pero Dios es también escudo. Ambas comparaciones son metáforas para describir una virtud de Dios. En este caso el salmista resalta la protección y cuidado que Dios ofrece a quienes salen de su hogar para ira la casa de Dios. No se deben preocupar por nada, Dios los guardará.

D. Dios da gracia y gloria

Dios otorga a sus hijos gracia. La palabra hebrea para gracia es “chen” que se traduce como favor inmerecido. Es un regalo que alguien da a quien no lo merece. La expresión “chen” nos conduce a pensar sobre el gran favor o gran compasión que tiene hacia nosotros al llevarnos a su casa.

Pero también no sola nos da de su gracia, sino nos da de su gloria, es decir de su reconocimiento. Quien se acerca a Dios recibirá el reconocimiento en esta tierra y en el mundo venidero. La palabra “gloria” en el hebreo procede de la expresión “kabod” que se traduce como “honor” y “honra”.

E. Premia la confianza y la rectitud

La confianza en Dios es premiada con alegría. Saberse cuidado y protegido por Dios siempre trae regocijo y gozo al corazón de sus hijos. Buscar la casa de Dios implica siempre confiar en Dios. Confiar en su provisión. Confiar en que siempre nos guiará y conducirá conforme a sus eternos propósitos.

La integridad es uno de los grandes valores que Dios aprecia porque implica respetarlo no solo en su casa sino en todo lugar.

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