Acaparamiento

Dice la Biblia en Proverbios 11: 26

“Al que acapara el grano, el pueblo lo maldecirá; pero bendición será sobre la cabeza del que lo vende.”

Aunque este texto se escribió hace poco más de tres mil años es tan actual como actual es la siguiente historia:

En uno de los vistosos y coloridos mercados de Oaxaca, México, que es desde donde se escriben estos textos, mi esposa y yo adquirimos ricos tamales, una de las riquezas culinarias de Oaxaca, que se elaboran con maíz y carne de pollo, puerco y hasta mariscos con dos clases de materiales: hojas de maíz y hojas de plátano.

Durante todo el año se pueden encontrar los ricos tamales, pero la demanda de estos materiales crece en el mes de febrero por una celebración religiosa de la iglesia católica.

Justamente este año, la señora que nos vende los tamales nos comentó acongojada que el precio de la hoja de plátano se había incrementado en más de un 200 por ciento. De comprar un cierto volumen de ese producto en 200 pesos ahora esa misma cantidad se vendía en 600 pesos. Con la hoja de plátano se elabora el rico tamal de mole.

Los productores del material se habían encargado de acaparar el producto y solo ellos lo podían vender al precio que ellos establecían a su libre albedrío. Aunque no el tamal no es un producto básico, la historia nos ayuda a entender el tamaño del mal que se produce cuando alguien “esconde” un artículo para venderlo más caro.

Salomón es categórico que esta clase de personas se llevarán tal vez mucho dinero, pero con maldiciones del pueblo que padecerá primero escasez y luego en encarecimiento de los productos básicos. Una forma muy injusta y muy avariciosa de enriquecerse a costa de los demás.

En contra sentido o del otro lado de esta clase de personas se encuentran los que venden sus productos sin acaparar y sin exceder el precio que el mercado marca recibirán la bendición del pueblo por su actitud.

Es interesante notar que ambos “venderán” sus productos; no lo regalarán. Es decir ambos tendrán ganancias, solo que los primeros quieren enriquecerse a cualquier costo y ese es el gran problema porque en lugar de recibir riquezas recibirán maldiciones que terminarán destruyendo su vida.

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