Matrimonio necesario

Dice la Biblia en 1ª Corintios 7:2

“pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido.”

La iglesia de los corintios tenía serias dudas del cristianismo y la vida sexual y para resolver todas sus interrogantes el apóstol les escribe una extensa carta y les explica ampliamente el tema de la sexualidad y la fe. Corintio era una ciudad pagana donde las sacerdotisas de las diferentes deidades romanas practicaban la prostitución sagrada. Desde esa perspectiva el sexo era malo.

Era obvio que entre los creyentes surgiera la pregunta si el sexo era bueno o malo. Si se contraponía a la vida piadosa o si interfería en la santidad de cada hijo de Dios y por eso Pablo le dedicó una gran parte de la carta a un tema que siempre será actual debido a que los seres humanos fueron diseñados con sexualidad, hombres y mujeres por igual.

Por eso el punto de partida para hablar sobre el matrimonio es que a fin de evitar la inmoralidad sexual, aquí llamada “fornicaciones”, es necesario que cada varón tenga su propia mujer y cada mujer tenga su propio esposo. El matrimonio es el gran protector de la sexualidad de hombres y mujeres.

La vida sexual de las personas se resguarda cuando se casan y comienzan a vivir su intimidad. Pablo recomendó para todos las personas el matrimonio como un instrumento para desahogar los deseos sexuales con los que cada ser humano nace para disfrutar y alegrarse.

Queda de manifiesto, entonces, que la piedad cristiana no está reñida con una relación matrimonial donde los esposos tengan oportunidad de explorar el don de la sexualidad que Dios les ha regalado a ambos.

El matrimonio es, entonces, la envoltura o la caja que resguarda la sexualidad de las personas. Dios no se opone al disfrute del sexo, a lo que se opone es que éste ocurra fuera del matrimonio porque lleva a la personas vivir solo para el placer y el matrimonio es más que sólo sexo.

En momentos que el tema de la sexualidad y la iglesia cobra de nuevo gran relevancia, es muy oportuno volver a las raíces del cristianismo para comprobar que bajo ninguna circunstancia el matrimonio es censurado, satanizado o ridiculizado y mucho menos despreciado. Por el contrario hay un gran respeto por esta noble institución.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: