Señor de los mares

Dice la Biblia en Salmos 33: 7

“El junta como montón las aguas del mar; Él pone en depósitos los abismos.”

Cada día que pasa son más impresionantes las fotos y las gráficas que se obtienen de los huracanes. Antes de que lleguen a tierra los sistemas metereológicos del mundo nos ofrecen imágenes de su tamaño y fuerza que nos sobresaltan y nos hacen sentir impotentes y vulnerables ante la naturaleza.

Hace más de tres mil años el salmista escribió que el Señor es el que junta como montón las aguas del mar para expresarnos o mostrarnos que todo lo que sucede en el mar forma parte de un plan perfecto de Dios para recordarnos que él es el dueño de su creación y la sustenta de las más diversas y variadas formas.

Al hacerlo no solo mantiene el equilibrio entre mar y tierra, sino también nos recuerda que su dominio sobre cada uno de los componentes de su hechura nos ayudan a tener presente que somos parte de su creación y él ejecuta sus planes siempre bajo su criterio soberano, inexplicable e inentendible, pero siempre con un propósito.

Cuando el salmista dice que él junta como un montón las aguas del mar se refiere a su control sobre todos los fenómenos que su suscitan tanto al interior como al exterior de las grandes concentraciones de agua que tiene la tierra como una manera de hacernos ver que él domina todas las cosas.

Al expresarnos su dominio sobre todo lo creado, Dios quiere llamar siempre nuestra atención para elevar nuestros ojos al cielo a fin de reconocer siempre que él es Dios y que nada ni nadie puede estar u ocupar su lugar. Él es Dios y siempre lo será. Él no cambia, ni cambiará. Es perfecto en todos sus caminos.

Claro que nos asombra y a veces nos inquieta profundamente este obrar de Dios, pero es una forma de recordarnos que ante él somos nada, pero que en él su protección nos preserva de sus manifestaciones gloriosas. Es como un padre que demuestra a sus hijos lo fuerte que es, cuidándolos a ellos. Bendito es su nombre.

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