El tiempo: una profunda reflexión y una intensa oración ante el Eterno

Dice la Biblia en Salmos 90: 1-2

«1 Señor, tú nos has sido refugio de generación en generación. Antes que naciesen los montesy formases la tierra y el mundo,desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.»

Introducción

El autor del salmo 90 comienza su profunda reflexión sobre el tiempo considerando la eternidad de Dios. Desde esa “lupa” o bajo ese criterio la meditación resulta útil y fructífera porque medir el tiempo desde nuestro humano concepto nos hace pensar que vivimos o mucho o que tenemos muchos días.

Moisés, el autor de este salmo, profundiza en tema que muchas veces se pasa por alto, sobre todo cuando se piensa que la vida es un don producto de la casualidad o de la buena ventura y no como una dádiva o regalo de Dios a los hombres. Meditar en el tiempo o en nuestro tiempo siempre debe hacerse con la mayor seriedad.

Pensar en nuestro paso por este mundo siempre exige el mayor de los rigores. Al reflexionar sobre nuestro andar en este mundo lo debemos hacer con tranquilidad y mesura para evitar a toda costa conclusiones equivocadas o actitudes erróneas a la hora de descubrir nuestra condición.

I. Una profunda reflexión

A. Sobre la eternidad de Dios

1. Es refugio (hogar) de generación en generación

2. Es Dios desde el siglo y hasta el siglo

A. Sobre la eternidad de Dios

Pero meditar en el tiempo desde la perspectiva de Dios como un ser que es Eterno, es decir que ha vivido mucho tiempo, que vive y que vivirá por siempre nos hace comprender que en realidad somos muy breves, que en realidad nuestro paso por la tierra es demasiado corto.

La eternidad de Dios, aunque resulta difícil de comprensión a la mente humana por su profundidad y sobre todo por su alcance, siempre será un tema que nos servirá como punto de partida para comprender cabalmente que somos inmensamente infinitos e inmensamente breves en el planeta tierra.

Precisamente desde Moisés se descubre o si se quiere se redescubre a Dios porque fue precisamente a él a quien se le reveló con su nombre Eterno, cuando le dijo que el era YO SOY EL QUE SOY. Exo. 3:14.

El nombre le fue explicado a Moisés, según vemos en el verso 15 del mismo capítulo cuando dice: “Di también a los israelitas: El Señor, el Dios de los antepasados de ustedes, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, me ha enviado a ustedes. Este es mi nombre eterno; este es mi nombre por todos los siglos. (Ex. 3:15 en la versión Dios Habla Hoy.)

  1. Es refugio (hogar) de generación en generación

En su primera reflexión, Moisés resalta la condición o naturaleza de Dios. Un Dios que ha servido de refugio. La palabra “refugio” que utiliza la versión Reina Valera 1960 tiene otras expresiones en otras versiones: como hogar, casa, habitación, para las generaciones que han poblado la tierra.

La palabra expresión generación a generación es idéntica a la que utiliza Eclesiastés 1:4 cuando dice “Generación va, y generación viene; más la tierra siempre permanece.” Y con ella se señala que el Señor siempre ha sido refugio en cada edad, en cada periodo o en cada generación.

El estudio de la historia siempre se ha hecho por periodos para mejor comprenderla o para hacerla accesible y así tenemos la edad Antigua, la edad Media, la edad Moderna y la Edad Contemporánea.

La primera abarca desde la invención de la escritura hasta la caída de Roma. La edad media que termina con el descubrimiento de América. La edad moderna que termina con la Revolución francesa y a partir de esa fecha hoy vivimos la edad Contemporánea. A lo largo de todos esos tiempos Dios ha sido refugio para quienes le han invocado.

Dios se ha mantenido así y se mantiene así como una habitación para quien quiere vivir con él. A lo largo de toda la historia humana, Dios se presenta siempre como una casa para quien quiera habitar con él. Generación a generación ha encontrado a Dios siempre dispuesto a cobijarlos.

Esta expresión hace énfasis en las personas que a lo largo del tiempo han vivido sobre la tierra. Los hombres que pasan y pasan pueden encontrar en Dios su esperanza siempre, si así lo disponen en su corazón.

  1. Es Dios desde el siglo y hasta el siglo

La frase desde el siglo y hasta el siglo tiene las siguientes traducciones: “desde el principio hasta el fin”, “desde los tiempos antiguos hasta los tiempos postreros” y “desde siempre hasta siempre” para señalar lo infinito que Dios es. Es como una vuelta de vista para dejar de ver a  los hombres que de generación a generación tienen en Dios su refugio y fijar la mirada en Dios desde su eternidad.

La reflexión que Moisés hace va más allá del tiempo en que la tierra se creó. La expresión o frase: “Antes que naciesen los montesy formases la tierra y el mundo!” nos llevan al tiempo cuando nada existía. Si se quiere nos llevan al tiempo en que nada era, sino sólo Dios. Un tiempo en el que sólo Dios era.

Moisés nos ubica completamente en la eternidad de Dios. Donde no hay principio ni fin. Donde todo es un solo tiempo: presente. Sin pasado, sin futuro. Justamente en ese lugar es donde el hombre descubre su brevedad. Allí es donde nos damos cuenta que somos solo un respiro. Un pensamiento.

Al colocarnos frente a la eternidad de Dios, los seres humanos tomamos conciencia de que el tiempo sobre la tierra corre con tal velocidad que en realidad es sumamente cortísimo lo que aquí vivimos. Al hacerlo podremos reconocer que le necesitamos urgentemente para que nuestro breve paso por la tierra es en verdad relevante, al menos para quienes nos rodean.

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