La muerte arrebata al hombre para que reflexione

Salmos 90:3-6

3 Vuelves al hombre hasta ser quebrantado,y dices: Convertíos, hijos de los hombres. Porque mil años delante de tus ojosson como el día de ayer, que pasó,y como una de las vigilias de la noche. Los arrebatas como con torrente de aguas; son como sueño,como la hierba que crece en la mañana. En la mañana florece y crece; a la tarde es cortada, y se seca.

Introducción

En el huerto del Edén Dios le dijo al hombre: “Del polvo eres y en polvo de convertirás” para señalarle que el pecado había cortado para siempre la vida eterna que Dios había planeado para los hombres y a partir de ese momento sus días estaban contados y la muerte estaba al acecho.

Moisés recuerda ese relato cuando escribe el salmo 90 y reflexiona profundamente en el hecho de que los humanos tenemos un muy corta y breve existencia. Si en su primera reflexión Moisés miró hacia la eternidad de Dios, en esta segunda reflexión centra su mirada en el hombre, por supuesto sin perder de vista la eternidad de Dios.

La verdad de la muerte o la certeza de que todos los hombres morirán como una determinación de Dios, le sirve al salmista para recordarnos que ese hecho inevitable nos puede auxiliar para meditar de tal manera que nuestra vida tenga un cambio a la hora de definir nuestras prioridades.

  1. Que mil años ante los ojos de Dios
  1. Son como el día de ayer que pasó
  2. Son como una de las vigilias de la noche

    2. Su brevedad

     a. Son como sueño

     b. Son como la hierba que crece en la mañana

No es que Moisés quisiera espantar o asustar a nadie con su reflexión sobre la eternidad de Dios y la realidad de la muerte de los seres humanos. Sencillamente la meditación del varón de Dios nace o parte de reconocer que los seres humanos vivimos cada día como uno menos sobre esta tierra.

Prácticamente desde que nacemos la muerte comienza a perseguirnos y no cesa en su objetivo hasta que dejamos este mundo. La muerte es la cesación de la vida y hombres y mujeres batallamos con ella día a día. Tratamos de huir y escapar, pero tarde o temprano tendremos que caer en sus garras y entonces nuestra existencia habrá acabado.

La muerte es una intrusa en la vida del hombre. El plan de Dios es que Adán y Eva vivieran para siempre, pero el pecado en huerto de Edén hizo que esta bendición se perdiera. Al probar del fruto prohibido Adán y Eva cancelaron la eternidad con la que Dios los había creado.

  1. Que mil años ante los ojos de Dios

Un milenio de años es una gran cantidad de tiempo para todos los seres humanos. Si a veces 5 o 10 año representan una cantidad muy grande de tiempo, 1000 años es un enorme lapso de tiempo. Hace mil años por ejemplo, Oaxaca no existía como estado de la república mexicana. Hace mil años no existía México, siquiera.

Bueno ni siquiera se había descubierto América. 1000 años son muchos años para cualquier persona. Esa esa una realidad. Ni siquiera logramos captar la dimensión de una cantidad semejante porque nos resulta muy difícil digirirla en nuestro entendimiento.

a. Son como el día de ayer que pasó

Pero para Dios esos 1000 años apenas son como el día de ayer que pasó. Es decir, en realidad nada. Para él el tiempo no existe. Porque si mil años apenas son como ayer, siete mil años apenas para él es una semana y conforme aumentamos el numero de días vemos que en realidad el tiempo para él es nada.

Nosotros terminamos nuestras jornadas agotados, cansados y fatigados, pero Dios concluye 1000 años como si fuera apenas el día de ayer. Como si en realidad nada hubiera ocurrido durante ese lapso de tiempo.

b. Son como una de las vigilias de la noche

En el horario nocturno de los hebreos había cuatro vigilias. La primera de 6 a 9 de la noche, la segunda de 9 a 12 de la noche, la tercera de 12 a 3 de la mañana y la cuarta de 3 a 6 de la mañana. Mil años para Dios son apenas como una de esas vigilias de la noche, es decir apenas tres horas.

  1. Sobre su brevedad

Después de hacer una reflexión sobre los mil años, el salmista se dispone a adentrarse en la brevedad del hombre y trata de explicarla de una manera sencilla, para que podamos apreciar en su justa dimensión lo que en realidad vivimos o el tiempo que realmente tenemos sobre esta tierra.

Cuando sabemos que tenemos pocos recursos generalmente los aprovechamos mejor. Igual pasa cuando reflexionamos sobre el tiempo y descubrimos que es muy poco el recurso que tenemos. Lo vamos a aprovechar mejor.

a. Son como un sueño

La duración de un sueño cuando dormimos es muy breve. De hecho son apenas minutos o quizá segundos los que dura un sueño. Aquí no habla de dormir porque dormimos entre seis y ocho horas. No aquí habla de los sueños que nos suceden cuando dormimos para descansar.

De ese tamaño es la vida de hombres y mujeres. No es nada. Es la idea que comunica esta comparación que hace Moisés.

b. Son como la hierba que crece en la mañana

Ese ejemplo nos ayuda a mirarnos como seres de muy corta duración. No somos de mucho tiempo. Tenemos fecha de caducidad que va a llegar tarde o temprano, pero que siempre llegará.

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