El deber conyugal

Dice la Biblia en 1ª de Corintios 7:3

“El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido.”

Corinto era una ciudad pagana completamente. La vida sexual allí no era un tabú ni algo que la gente ocultará. Había templos plagados de sacerdotisas que se prostituían venerando a sus deidades. Era notorio y del dominio público que era sexo por conveniencia que para los corintios era como si fuera normal.

En el imperio romano el desenfreno sexual fue excesivo. De hecho una de las razones de su caída fue la decadencia moral que se vivió en esa área. El cristianismo “frenó” esta disipación cuando centró la vida sexual al matrimonio.

Hablar de sexo, entonces, en la comunidad cristiana de Corinto era algo “normal”, por eso le escribieron a Pablo una carta para que les explicara ese tema ahora que habían dejado el paganismo y se habían centrado en la vida cristiana. Había preguntas que necesitaban respuestas.

Una de las primeras fue precisamente sobre la naturaleza de las relaciones sexuales que el apóstol les contesta escribiéndoles la obligatoriedad en la vida matrimonial. La versión Reina Valera 1960 traduce esa frase como “deber conyugal” al que está sujeto tanto la esposa como el esposo.

La intimidad es una de las razones por las que existe la vida matrimonial, pero ésta debe enmarcarse única y exclusivamente entre casados. Los casados tiene ese derecho y esa obligación. Fuera de ese estado, la vida sexual se convierte en una carga y termina por dañar a quienes lo practican.

Los corintios al ver la depravación que privaba en su ciudad consideraron que el sexo era malo e incompatible con la vida espiritual a la que habían sido llamados, pero Pablo corrige esta equivocación. El ser humano fue creado con el don de la sexualidad. Esa es una verdad, pero ese diseño alcanza su benéfico propósito solo en el matrimonio.

El marido ha de cumplir con ese deber y la esposa de igual modo para evitar que la vida sexual salga del matrimonio, único lugar seguro y sano para su ejercicio y cuidado.

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