Esteban: vivir y morir para Cristo

Dice la Biblia en Hechos 6: 5

«Agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas, y a Nicolás prosélito de Antioquía.»

Introducción

Esteban fue un hebreo nacido fuera de Jerusalén que se convirtió a Cristo y se entregó por completo a su nueva fe, la cual promovió, defendió y murió por ella. Fue un varón consagrado que elegido para servir mesas, se convirtió en un mártir que perdió la vida por señalar la incredulidad de los israelitas desde los tiempos de Moisés.

La vida de Esteban nos resulta muy útil para entender la naturaleza de nuestro llamado, nos sirve para comprender que el servicio a Dios se debe llevar a cabo con dedicación, empeño y entrega y sobre todo nos auxilia para recordarnos que el servicio a Dios no esta exento de problemas y dificultades.

Revisar la vida de Esteban nos reta y nos confronta con un hombre que su fe lo llevó a servir a Dios incondicionalmente, a defender sus creencias antes sus opositores y dejar su vida en sacrificio al Señor. Un varón con una tremenda preparación a la hora de debatir sobre la nueva vida en Cristo.

Esteban es descrito por Lucas en apenas dos capítulos del libro de Hechos como un hombre dedicado, con una consagración de tal tamaño que no duda en describirlo como “un ángel de Dios” que llevó su fe al grado más alto que un creyente puede llevar su vida: al sacrificio por sus creencias.

Para los seguidores de Cristo del siglo XXI la vida de Esteban es un estupendo referente para recordarnos que la vida espiritual es consagración y santidad, pasión y deseo ferviente de servir al Señor en tareas no muy vistosas como servir a las mesas, pero igual de valiosas como proclamara la palabra de Dios.

La vida de Esteban siempre será inquietante para los discípulos del Señor porque fue el primer mártir que anunció que la vida en Cristo tiene sus dificultades y problemas, pero que siempre será la mejor decisión que se tome. Ante la consagración de Esteban nadie puede permanecer indiferente.

Revisar su biografía nos hará reflexionar profundamente sobre la clase de fe que tenemos, sobre la profunda necesidad que el cristianismo reclama de hombres y mujeres dispuestos no solo a vivir para Cristo, pero también estar dispuestos a darle lo más valioso que tenemos: nuestra vida misma.

Esteban: vivir y morir para Cristo

I. Vivir para Cristo
A. Consagrado a Dios
B. Enfrentando calumnias
C. Defendiendo la fe
II. Morir para Cristo
A. Por denunciar a los incrédulos
B. Fortalecido en su fe
C. Sin importar el sufrimiento
D. Sin rencor y resentimiento

I. Vivir para Cristo

Lucas no nos dice en que momento Esteban llegó a Cristo. Sólo nos señala cuando aparece. Esteban surge justo a la hora de un conflicto entre las viudas hebreas y las viudas griegas que eran judías, pero las primeras vivían en Jerusalén, en tanto que las otras vivían fuera de Jerusalén.

Un problema en la iglesia primitiva visibilizó un hombre consagrado a Dios. La repartición de comida entre las viudas hebreas y las griegas obligó el establecimiento de diáconos que sirvieran a las mesas diariamente y eso provocó que la cristiandad conociera a Esteban, un creyente al que Lucas describe al menos dos veces de manera directa como un hombre lleno del Espíritu Santo.

Lucas centra el relato de la historia de la iglesia en dos capítulos que hablan de este personaje que se convirtió en el primer mártir de la iglesia cristiana con el que arrancó la persecución de la iglesia de Jerusalén, pero también con la que comenzó la evangelización del mundo entero.

Esteban fue escogido como diacono esencialmente por su testimonio. Las personas lo vieron como alguien lleno del Espíritu Santo, buen testimonio y sabiduría y lo eligieron para ayudar en la repartición de alimentos para las viudas.

A. Consagrado a Dios

De Esteban, Lucas dice que estaba lleno de fe, lleno del Espíritu Santo, lleno de gracia y lleno de poder. A las descripciones que Lucas hace sobre este personaje generalmente siempre acompaña con la expresión “lleno” que quiere decir completo o sin falta. Esteban estaba completamente consagrado, dedicado, entregado.

El nombre de Esteban procede del griego “estefano” que literalmente se traduce como corona o coronado y por eso algunos traducen su nombre como victorioso porque los griegos solían premiar a los ganadores de eventos deportivos con coronas de olivo.

El hecho de señalar que Esteban estaba “lleno” nos ayuda a entender su consagración a Dios de manera total y absoluta.

B. Enfrentando calumnias

Era tal la capacidad para debatir en Esteban que ante la imposibilidad de refutarlo, los judíos que eran como él, es decir hebreos que vivían fuera de Jerusalén, a los que Lucas identifica como los de la sinagoga de los libertos y gente de Cirene, Alejandría Cilicia y Asia, le lanzaron falsas acusaciones.

Presentando testigos falsos, lo llevaron al Concilio. No teniendo pruebas reales, lo acusaron mentirosamente casi con los mismos delitos que usaron con Jesús, apenas unos meses antes.

El acudió al concilio donde, según relata el autor de los Hechos, los allí presentes vieron su rostro como el rostro de un ángel, para señalar su virtud y su cercanía con Dios, cercanía que se traducía en una santidad y consagración a la vista de todos. Las calumnias no le quitaron la llenura que siempre tenía.

C. Defendiendo la fe

El capítulo siete de Hechos es un recuento, el mas largo de todos en ese libro, de la historia de Israel. El dominio de la Torá hebrea por parte de Esteban queda completamente de manifiesto en el relato de Lucas. Es una defensa de su fe y una acusación contra sus oponentes.

Es la historia de Israel, pero trazada desde el enfoque de una nación siempre opuesta a los deseos y a la voluntad de Dios. Una pieza de oratoria perfectamente estructurada para señalar la incredulidad de los israelitas con un remate que caló hondamente en sus oyentes al escuchar su acusación de ser los homicidas de Cristo.

II. Morir para Cristo

Esteban fue el primer mártir del cristianismo. Murió a las afueras de Jerusalén por una turba que lo apedreó por defender su fe y por recordarles que eran descendientes de una nación que siempre se opuso a Dios y que eran hijos de perseguidores de profetas y hombres que los llamaban a una vida de santidad.

Esteban llevó hasta lo más lejos la fe. Una fe viva que provoca que quien la ejerce muera por lo que cree es un ejemplo inquietante y provocadora porque nos recuerda que la fe que tenemos implica confrontación y rechazo de los incrédulos. La fe no es de todos y a veces hemos de sufrir por ella.

A. Por denunciar a los incrédulos

La conclusión de su discurso en el concilio de Jerusalén fue insoportable para sus acusadores: ¡Duros de cerviz e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros.” Hechos 7:51.

Les recordó la conducta de sus antepasados y los ligó directamente con ellos y se enfurecieron contra él porque les hizo ver que su obcecación tenía raíces más profundas de la que ellos mismos imaginaban. La verdad que le dijo les resultó un insulto que los molestó mucho.

B. Fortalecido en su fe

Mientras Esteban denunciaba a sus oponentes ocurrió un sorprendente milagro en su vida. Miró al cielo y vio la gloria de Dios y a Jesús que estaba a la diestra de Dios y se los dijo. Esta visión fortaleció su fe en los momentos en que más requería auxilio y ayuda divina para enfrentar a quienes a la postre serían sus asesinos.

Esta admirable revelación de Jesucristo sirvió para animarle en esas turbulentas horas de su vida porque fue la confirmación de lo que ya de por sí creía, pero que se hacía necesario ante el trance que estaba a punto de vivir. Esteban estuvo acompañado en todo momento por el Señor al que siempre sirvió.

 

C. Sin importar el sufrimiento

Esteban fue apedreado. Fue una muerte durísima. El primer mártir de la fe cristiana fue muerto de manera violenta y su fin nos recuerda que este mundo no es nuestro hogar. Nos hace pensar que el cristianismo es sufrimiento, a veces muy doloroso y muy violento, pero es uno de los caminos para llegar a Cristo.

D. Sin rencor y resentimiento

En la últimas palabras de Esteban vemos a un hombre sereno que murió sin rencor y resentimiento, ni siquiera para quienes le hicieron daño. Sus últimas palabras son exactamente una de las siete que pronunció Cristo. “Padre, perdónales porque no saben lo que hacen.”

Conclusión:

La muerte de Estaban impactó profundamente a la iglesia. Lo lloraron mucho. Pero el mayor impacto ocurrió en un hombre que atestiguó su muerte y que nunca lo olvidó. Su nombre Saulo de Tarso.

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