Los mártires

Dice la Biblia en Mateo 10: 18 “y aun ante gobernadores y reyes seréis llevados por causa de mí, para testimonio a ellos y a los gentiles.”

Jesús escogió a 12 para ser sus testigos. Ese número se amplió según vemos cuando en Hechos 1: 8 les dijo que esperarán en Jerusalén la promesa del Padre ya que recibirían el Espíritu Santo y serían testigos en esa ciudad, en Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra, a donde serían enviados a proclamar la verdad de Jesucristo.

Su testimonio, el de la muerte y resurrección de Cristo, estaba destinado para compartirse no sólo entre los judíos, ni entre pobres y ricos, sino que llegaría hasta los gobernadores y reyes y a todos los gentiles, es decir a todos aquellos que no eran de la nación judía y que requerían oír el mensaje de la salvación.

La palabra “testimonio” que nosotros usamos procede de la raíz griega “martyrion” de donde se origina la expresión “mártir” o “mártires”. Los mensajeros de Cristo, que en primer lugar serían los gentiles estaban destinados a ser mártires, es decir a presentarse como testimonios vivientes de la verdad de Jesús.

A lo largo de la historia encontramos que muchos de ellos, no todos, fueron sacrificados por compartir el testimonio del Señor. Esa clase de martirio representa la más alta lealtad que Dios le concede sólo a unos cuantos. En Jerusalén había miles de creyentes en tiempos de Esteban y sólo el fue martirizado, es decir murió apedreado por su testimonio de Cristo.

En su discurso del capítulo 10 de Mateo, Jesús estaba anunciando a sus seguidores que compartir el evangelio podría llevarlos a la muerte, como en efecto sucedió tempranamente con Jacobo que murió a manos del rey Herodes, con Juan, su hermano, ocurrió el destierro a la isla de Patmos donde finalmente murió.

Sin embargo ese es un privilegio exclusivo para unos cuantos, no todos los que testifican o proclaman el testimonio de Jesucristo ofrendan su vida como sacrificio por sus convicciones cristianas, sin embargo son siempre ejemplo e inspiración para todos los seguidores de Jesucristo porque se despojan de lo más valiosos para dárselo a Él.

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