La urgencia de aprender a contar nuestros días

Dice la Biblia en Salmos 90: 12-14

 

12Enséñanos de tal modo a contar nuestros días,que traigamos al corazón sabiduría. 13 Vuélvete, oh Jehová; ¿hasta cuándo?Y aplácate para con tus siervos. 14 De mañana sácianos de tu misericordia,y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días.

 

II. Una oración intensa

 

A.        Pidiendo sabiduría para saber contar los días

 

Introducción 

 

Después de meditar y reflexionar seriamente sobre la condición humana frente a la eternidad de Dios y percatarse que frente al Señor la vida es nada, el salmista se apresta a entrar en una oración intensa delante de Dios para expresarle y presentarle una serie de peticiones a fin de hacerle frente a su precaria situación. 

 

Las peticiones o los ruegos que hace Moisés están estrechamente vinculados a la terrible verdad de que la vida se va consumiendo poco a poco y ante ello se hace sumamente necesario suplicarle a Dios que nos ayude y nos auxilie y no nos deje sólo en medio de esta irremediable realidad.

 

Las necesidades que le plantea Moisés a Dios son muy útiles para todos. Porque sus planteamientos surge de un hombre que en realidad había entendido que la vida del hombre es muy breve y es necesario recomponer nuestras prioridades, recomponer las cosas realmente importantes y sustituir todo aquello que nos hace solo perder el tiempo.

 

A.        Pidiendo sabiduría para contar los días

 

El verso doce del salmo noventa dice: “Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.” En esas palabras el autor del salmo expone su principal necesidad y es precisamente la de ser enseñado o educado en algo que ignora completamente y que es necesario conocer: el límite de sus días.

 

La expresión enséñanos encierra una gran verdad: los hombres y mujeres no sabemos contar nuestros días y no es que se trate de saber o no saber la numeración, la expresión “contar nuestros días” se refiere más bien a conocer perfectamente que nuestros días son breves, cortos y efímeros. 

 

El hombre necesita ser enseñado por Dios sobre este aspecto de la vida y debe ser “de tal modo”, es decir de una manera especial, de una forma que la enseñanza quede completamente aprendida y no tenga la menor duda para que su vida se conduzca siempre bajo esa verdad.

 

La razón por la que Moisés pide que los hombres sean enseñados “de tal manera” es porque de esa forma se puede traer al corazón sabiduría, es decir el hombre tendrá mucho cuidado y pensará bastante al tomar cada una de sus decisiones que tienen que ver con el tiempo en su vida.

 

Por esta petición entendemos que el corazón del hombre no es sabio. Lo contrario a sabio siempre será lo necio, lo insensato, lo simple, lo absurdo, lo tonto y hasta lo estúpido. Eso es lo que hay en el corazón del hombre. Que no tiene cuidado de conocer y saber que sus días están contados.

 

Moisés quiere que nos acerquemos a Dios con todo nuestro corazón y le pidamos que nos ayude a alcanzar esa sabiduría. Que podamos ser enseñados e instruidos en esta materia tan relevante para cada uno de nosotros. Para Moisés es más que urgente aprender a medir nuestros días en la tierra para mejor aprovechar nuestro tiempo. 

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