Abraham: El hombre probado y aprobado por Dios

Dice la Biblia en Juan 8:56-59

“56 Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó.  57 Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?  58 Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy.  59 Tomaron entonces piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió y salió del templo; y atravesando por en medio de ellos, se fue.”

Introducción

A Abraham, el patriarca, se le considera el padre de la fe. Los judíos lo reconocen como el fundador de su nación y tiene entre ellos un singular lugar dentro de su historia y dentro del cristianismo juega un papel fundamental a la hora de explicar la fe de los gentiles, ya que ese varón creyó a Dios sin que mediara la ley mosaica.

El título de “padre de la fe” no es una exageración ni un exceso. En verdad este personaje mostró y demostró a Dios que le tuvo absoluta confianza, sin embargo para ser catalogado con ese reconocimiento en ocasiones se olvida que para alcanzarlo tuvo que enfrentar diversas pruebas.

Fe y pruebas van tomadas de la mano de manera inseparable. Ejerzo fe o confío en Dios siempre, pero mayormente cuando las circunstancias que enfrentó requieren o exigen que ponga toda mi confianza en Dios. En ese sentido, sí Abraham fue el padre de la fe, pero en ese mismo nivel podemos afirmar que fue el padre de las pruebas.

En su peregrinar de Ur de los caldeos a Canaán la vida de Abraham enfrentó dificultades, se vio sometido a presiones, conoció la ira de Dios aplicada en las ciudades de Sodoma y Gomorra, se equivocó cuando presentó a su esposa como su hermana, pero de todas ellas siempre salió avante.

Los autores del Nuevo Testamento lo mencionan una y otra vez. Jesús, Pablo y el autor de los Hebreos lo mencionan una y otra vez. De hecho, cuando Pablo habla de él dice que: “Todos los que son de fe son hijos de Abraham. Endilgándonos a nosotros el mismo título que los judíos reclaman: Hijos del padre Abraham.

Su vida, entonces, representa para todos los creyentes un referente indispensable, necesario y permanente. Los hijos de Dios deben tener presente que de tiempo en tiempo habrán de presentarse pruebas donde se nos exigirá ejercer una fe idéntica a la del patriarca.

Abraham nos enseña que para ser campeones de la fe debemos ser probados y aprobados para ser dignos representantes de un hombre que tuvo la enorme virtud de creerle a Dios cuando todo, absolutamente todo, estaba en su contra y no había ni veía por ningún lado alguna posibilidad de que las circunstancias cambiarán.

Abraham: El hombre probado y aprobado por Dios

I. Probado cuando se le llama a salir de su ciudad
II. Aprobado cuando se asienta en Canaán
III. Probado cuando le dice que en su vejez tendrá un hijo
IV. Aprobado cuando le cree a Dios y se le cuenta por justicia
V. Probado cuando se le pide a su hijo en sacrificio
VI. Aprobado cuando Dios lo detiene para que no lo haga
Síntesis

Cuando Santiago escribe en su carta sobre la fe y las pruebas dice lo siguiente: Hermanos míos tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas, pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia, pero tenga la paciencia completa para que seáis cabales sin que os falte cosa alguna”

Estas palabras son las más apropiadas para definir a Abraham. Fue un hombre que Dios probó y aprobó. Le envió diversas pruebas complicadas, difíciles, durísimas, pero salió avante porque tuvo la enorme virtud de creerle a Dios, quien llama las cosas que no son como si fueran.

La fe no es pasiva, la fe es activa. Cuando la volvemos pasiva, Dios se encarga de reactivarla y hace que pasemos dificultades y problemas que nos enseñan y a veces nos obligan a confiar absolutamente en él. Abraham no tuvo alternativa o le creía a Dios o no pasaría nada en su vida.

I. Probado cuando se le llama a salir de su ciudad (Heb. 11:8)

Abraham vivía muy bien en Ur. Tenía allí a su familia y estaba con su esposa. Pero Dios le dice que salga a una tierra que le mostrará y que le dará a él y a su descendencia. Sonaba muy atractiva la propuesta, sólo que, en primer lugar, obligaba al patriarca a salir de su residencia donde estaba ya asentado. Era un cambio de hogar inesperado.

En segundo término, Abraham no tenía hijos. Primero porque Sara era estéril y no había podido darle descendencia y luego fueron pasando los años y a la esterilidad se sumó la ancianidad, dos hechos que hacía prácticamente imposible que Abraham pudiera tener descendientes.

El llamado a salir de Ur de los caldeos era una prueba muy grande porque implicaba salir a un lugar desconocido y lo desconocido o lo que no conocemos es quizá lo que más difícil de creer porque implica arrojarse a la nada sólo con la certeza de que Dios nos ha llamado a hacerlo.

Era un examen muy difícil porque era dejar muchas cosas para abrazar nada. Ese es el tipo de prueba que más reprobados tiene porque implica dejar el futuro en las manos de Dios. El futuro que no se ve y no se conoce, pero que Dios si conoce y sabe y quiere que se lo entreguemos totalmente.

II. Aprobado cuando se asienta en Canaán. (Heb. 11:9)

Abraham comienza su viaje y llega a Siquem y allí se instala. Los cananitas viven allí y cuando lo ven llegar piensan que es un viajero más que pasa por su territorio para dirigirse a Egipto una nación rica porque era regada por el río Nilo y los alimentos casi no escaseaban. Allí llega Abraham a vivir junto con su esposa Sara y su sobrino Lot.

Al estar en ese lugar Dios le promete que esa tierra será de sus descendientes, que todavía no tiene. Y le señala las coordenadas de esa tierra. Al norte el río Eufrates, al sur el río de Egipto, al este el gran mar (el Mar Mediterráneo) y al oeste más allá del río Jordán. Al pasar la primera prueba Dios bendice a Abraham. Una prueba aprobada siempre trae bendición.

III. Probado cuando se le dice que en su vejez tendrá un hijo

Habían pasado ya casi 10 años de habitar en Canaán cuando Dios le vuelve a decir a Abraham que tendrá un hijo. La esterilidad de su esposa no ha desaparecido y él es más anciano. Esta prueba parece más difícil que la primera porque implica ir contra la naturaleza y contra las leyes del cuerpo humano.

Sara es doblemente infértil. Primero porque su matriz no pudo concebir, pero ahora ha pasado la menopausia y si en condiciones normales no pudo tener hijos, ahora no sólo era complicado sino definitivamente imposible. Tener un hijo en esas condiciones sonaba como una burla, más que como una promesa. Abraham y Sara lo tomaron como broma.

Está clase de prueba a la que fue sometido Abraham llegan de repente a nuestra vida. Cuando vamos contra lo que parece absolutamente imposible. Es cuando la realidad nos grita que lo que estamos esperando o lo que estamos creyendo es una locura que nunca sucederá.

Abraham luchó contra sus sentidos, luchó contra su realidad y combatió contra la duda, enemiga acérrima de la fe. El autor de la epístola a los Hebreos nos dice lo que sucedía en esos días en la vida de Abraham: “Y por eso de uno, y éste ya sin vigor para engendrar, nacieron hijos numerosos…”. Hebreos 11:12.

IV. Aprobado cuando le cree a Dios y se le cuenta por justicia

El libro de Génesis es contundente cuando dice que: “Y creyó Abraham y le fue contado por justicia”. (Gén. 15: 6). Con esas nueve palabras, Moisés relata lo que sucedió en esos momentos en la vida del patriarca. Hizo a un lado lo que su realidad le gritaba para abandonarse completamente el poder del Dios que seguía.

Pablo cita la frase en las cartas a Romanos y a los Gálatas para subrayar la importancia de ese hecho en la vida de Abraham. Finalmente el llamado padre de la fe resultó aprobado cuando se quitó la incredulidad y aceptó completamente el hecho de que sería padre de un hijo.

V. Probado cuando se le pide a su hijo en sacrificio

El libro de Hebreos 11: 17 dice así sobre este tema: “Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito,” con lo que nos queda claro que Dios llevo a este hombre al límite de sus fuerzas al pedir a su amado hijo en sacrificio.

Los hijos constituyen la prueba más grande que uno puede enfrentar porque el amor y los lazos sanguíneos que se generan con ellos es muy fuerte, y Dios lo probó justamente en el área donde a todos se nos dificulta obedecer a Dios. La familia es muy importante, los hijos son importantes y es necesario.

VI. Aprobado cuando Dios lo detiene para que no lo haga

Abraham estaba resuelto a entregar a su hijo, según el relato que entregamos en Génesis 22. El autor de la carta a los Hebreos es preciso cuando nos dice: “pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde, en sentido figurado le volvió a recibir.”

Pero Dios no se lo permitió porque justo cuando iba a atravesar su corazón con un cuchillo Dios detuvo la mano del patriarca y evitó que se consumara ese sacrificio humano y con ello privar de la vida al hijo de la promesa.

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