Mandamientos maravillosos

Dice la Biblia en Salmos 119: 129 “Maravillosos son tus testimonios; por tanto los guarda mi alma.”

La palabra hebrea para el término “maravillosos” procede de la raíz etimológica “pele” y se usa en el Antiguo Testamento al menos unas doce veces. En Lamentaciones 1: 9 la versión Biblia de las Américas la traduce como “de manera sorprendente”. Lo maravilloso sorprende, puede ser una primera conclusión de nuestro texto.

Para el salmista la Escritura es maravillosa o sorprendente. Los resultados de leerla y ponerla por obra han provocado su asombro. El autor de este salmo encuentra la palabra de Dios como impresionante, deslumbrante, fascinante, interesante, conmovedora y admirable.

Y no es para menos. En las páginas de este bendito libro encontramos personajes, historias, relatos, principios y verdades fundamentales para la existencia humana. El peregrinaje de Israel por el desierto, por ejemplo, resulta aleccionador a la hora de ponernos a pensar cómo una nación vio de manera directa la presencia de Dios a través de la Shekina o presencia gloriosa de Dios en el tabernáculo.

La historia de José nos conmueve de cómo Dios lo llevó de una oscura prisión a cogobernar Egipto con Faraón. Nos fascina ver como el Señor convirtió a una huérfana llamada Ester en la reina de un imperio. Nunca dejará de impresionarnos como Dios tapó la boca de los leones para preservar la vida de su siervo Daniel.

Sí, la Escritura nos maravilla y nos sorprende. Leer y releer la vida de Moisés, la biografía de Josué. Encontrarnos con la prodigiosa historia de Jesús es sin duda lo más hermoso que puede haber en esta vida. Y así página a página en la Biblia siempre encontraremos un consejo, una ayuda y una recomendación para nuestra vida.

Por eso el salmista declara categórico: Maravillosos son tus testimonios, por tanto los guarda mi alma. El salmista obedece a Dios porque si los mandamientos son maravillosos, obedecerlos hará maravillosa su vida.

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