Ananías y Safira 

Dice la Biblia en Hechos 5:1 “Pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una heredad.”

 

La historia de Safira y Ananías siempre me ha impresionado. Fue un matrimonio que se supo poner de acuerdo para mentir. Fue un matrimonio que le encantaba vivir de la apariencia y ambos estaban de acuerdo. El matrimonio es un acuerdo de voluntades y ellos lo tuvieron, pero no para alcanzar cosas buenas, sino malas que los llevaron a la muerte. 

 

Un matrimonio judío se casaba para buscar el bienestar común y en ese trayecto se encontraban situaciones, eventos, oportunidades y tentaciones para lograrlo. Ambos debían tener la suficiente madurez para rechazar todo aquello que no se ciñera a los principios de la Torá o Pentateuco.

 

Cuando flaqueaba el esposo, la consorte tenía la obligación de cuidar y velar por el matrimonio. Y cuando ella era la que trastabillaba, entonces el esposo se convertía en el dique contra la maldad. Pero cuando ambos tenían la misma inclinación caída y no reparaban en luchar contra ella estaban presos en sus pasiones y deseos.

 

Ananías y Safira fueron ese ejemplo de matrimonio que supo poner de acuerdo para mentir. Pensaron que mentirían a los hombres, pero en realidad mintieron a Dios y pagaron por ello. Quería alcanzar buena reputación en la iglesia donando engañosamente un terreno de su propiedad que nadie le había pedido, pero que ellos usaron para aparentar. 

 

Su historia es un claro ejemplo de cómo si se puede llegar a acuerdos en el matrimonio. Si ellos lo hicieron para un objetivo negativo, porque usted, ustedes y nosotros no podemos hacer acuerdos que nos ayuden a buscar cosas positivas en la vida matrimonial y alcanzar propósitos y objetivos benignos.

 

 

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