Exposición de la palabra de Dios

Dice la Biblia en Salmos 119: 130

“La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples.”

Para que un simple, que en la Escritura se describe como alguien con falta de entendimiento para comprender las enseñanzas de la palabra de Dios, pueda entender el mensaje que Dios quiere comunicarle es necesario que se le exponga que no es otra cosa que explicarle o enseñarle lo que la Biblia dice o expresa.

La explicación de la revelación divina tiene como característica principal que alumbra, arroja luz, disipa la oscuridad y derrota las tinieblas y con ello abre un abanico de posibilidades para la mente humana porque le permite tener una visión amplia, le da la posibilidad de encontrar soluciones a los conflictos y problemas cotidianos de cualquier naturaleza.

La clave reside en tener una buena exposición. La palabra exposición que usa este texto es “petha” y es la única vez que se utiliza en el Antiguo Testamento. Algunas versiones la traducen como “explicación” y otras como “enseñanza”. Prefiero la expresión explicar o explicación porque con una buena explicación es posible entender cualquier tema.

Por el contrario una explicación floja o inconsistente profundiza nuestra ignorancia, acelera nuestra pereza mental y termina por conducirnos al analfabetismo espiritual y en consecuencia a una vida donde la palabra de Dios genera más dudas que certezas y eso de ningún modo ha sido la voluntad de Dios.

En el mundo tenemos dos modelos de explicar un tema: 1. La mayéutica que consiste en preguntas y respuestas. La mayoría de nosotros así aprendimos. Así estudiamos con cientos de cuestionarios que fueron suplicio y desmoralización para muchos y por otro lado tenemos el modelo empleado por la cultura hebrea: que fue el de parábolas o ejemplos.

El mejor exponente de este método fue Jesús con sus parábolas que usó para enseñar el reino de los cielos. Cuando quiso explicar o exponer sobre la fe utilizó las flores del campo y las aves del cielo. Cuando quiso hablar del amor al prójimo recurrió a la historia del Buen samaritano.

Y cuando quiso que aprendiéramos como debíamos comportarnos ante la propia palabra de Dios recurrió a una de las historias más aleccionadoras: la parábola del sembrador. Definitivamente la explicación que Jesús ofreció de la Biblia siempre será un ejemplo a seguir para alumbrar a todos los hombres que la revelación de Jesucristo.

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