Guarda tus consejos ante el necio

Dice la Biblia en Proverbios 23: 9 “No hables a oídos del necio, porque menospreciará la prudencia de tus razones.”

 

La Nueva traducción Viviente de la Biblia nos presenta este texto así: “No gastes saliva con los necios, porque despreciarán hasta el más sabio consejo.” En tanto que la Nueva Versión Internacional lo hace de este modo: “A oídos del necio jamás dirijas palabra, pues se burlará de tus sabios consejos.”

 

La versión de la Biblia Dios Habla Hoy nos ofrece el verso así: “No hables al oído del necio, pues se burlará de tus sabias palabras.” Y la versión de la Escritura al Lenguaje actual nos los ofrece así: “No des buenos consejos a los tontos porque se burlarán de ti”.

 

Desde esa perspectiva comprendemos cabalmente la intención de Dios al prevenirnos optimizar nuestros consejos y ser muy selectivos a la hora de proporcionarlos, buscando por todos los medio evitar dárselo aquellas personas que la Biblia define como necios, insensatos, imprudentes o tontos.

 

Lo único que se obtiene cuando se le pretende hacer una observación a esta clase de personas es burla, acompañada de enfado y a veces hasta de insultos y por ello la amonestación de Salomón para evitar, en primer término tratar de hacerles entender lo errado de su conducta y, en segundo lugar evitar pasar un mal momento.

 

Acercarnos a una persona para hacerle notar lo extraviado de su conducta, lo equivocada de su actitud o lo errada de su forma de pensar solo puede traernos afrenta a nuestras vida y Dios autoriza dejarlo en esa condición. Serán las circunstancias o la vida misma la que le enseñe su enorme y grave situación.

 

Siempre se necesitará una decisión sabia para adoptar esta actitud de no decirle nada, porque generalmente una de las reacciones instintivas de un justo es ayudar a alguien que esta a punto de cometer un gran error, pero Dios nos detiene para recordarnos que la gente necia difícilmente pude oír un consejo.

 

Y no lo puede oír porque está determinado a vivir conforme le dictan sus sentidos, a actuar de acuerdo a sus pobres modelos y modelar su conducta conforme a sus instintos más naturales. Para que tratar de ayudar a alguien que no se quiere ayudar asimismo. No vale la pena.  

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