Creer la mentira

Dice la Biblia en 1ª de Tesalonicenses 2: 11

“Por eso Dios les envía un poder engañoso para que crean a la mentira.”

Cuando Dios puso a Adán en el huerto del Edén lo otorgó autonomía, libre albedrío o derecho a decidir. El Señor pudo haberlo creado sin capacidad de decisión o sin poder tomar determinaciones nacidas de su propia voluntad, pero no. Dios lo puso en el gran jardín y justo allí mismo puso el árbol de la ciencia del bien y el mal.

Adán y Eva podían comer de todos los árboles que habían en ese lugar, pero Dios les prohibió ingerir uno solo de ellos, el de la ciencia del bien y el mal. De no haberle dado autonomía al ser humano, Dios bien hubiera omitido la instalación de ese árbol allí, pero entonces el hombre carecería de capacidad para decidir y eso nunca ha estado en los planes de Dios.

La historia bíblica nos enseña que el hombre decidió y decidió equivocadamente porque tomó del fruto prohibido y pecó contra Dios. Usó su libertad que tenía para separarse de Dios y Dios lo permitió porque Dios quiere que se le siga con la voluntad, no a la fuerza u obligatoriamente.

El hombre se separó del Creador y su separación fue cada vez más y más hasta que en un punto Dios determinó entregarlo completamente a su propia inmundicia, en las concupiscencias de sus corazón; también lo entregó a pasiones vergonzosas y finalmente lo entregó a una mente reprobada. En otras palabras lo dejó a su libre elección.

El hombre entonces ya no solo le dio la espalda a Dios, sino se confrontó abiertamente con su Creador y Dios comprendió que el ser humano había dejado de tener la intención de tener comunión con su Hacedor. Esta verdad se acentúa conforme pasa el tiempo y en esa condición enviará en los últimos días un poder engañoso para que crean en la mentira.

Antes de Cristo vuelva el mundo se verá envuelto en medio de un poder que engañará a los seres humanos. Engañará a quienes siempre han estado dispuestos a creer en la mentira. Envolverá a quienes han despreciado la verdad y quienes siempre se han sentido cómodos con la falsedad y el engaño.

Creer la mentira no será difícil para un mundo que cada día más se apega a lo superficial, que cada vez más le resulta insoportable la veracidad y verdad de Dios. Un mundo que parece decirle a Dios: “no te necesito”. El regreso de Cristo tendrá como antecedente inmediato una sociedad que vive en la absoluta mentira.

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