La oración que Dios oye

Dice la Biblia en Mateo 6: 5-8

“Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.”

Introducción

La oración fue uno de los temas más recurrentes en Jesús. Una y otra vez les tocó el tema a los discípulos. Siempre les llamó a orar. Lo hizo con ejemplo. El evangelio de Marcos 1:35 nos dice “Levantándose de mañana, siendo aun muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto y allí oraba.”

Adoctrinó a sus apóstoles desde el comienzo de su ministerio sobre la necesidad de depender siempre de él, a través de la oración, lo hizo también con parábolas y enseñanzas y finalmente poco antes de ir a la cruz, en el monte de Getsemaní, les reitero la profunda necesidad de hablar con Dios.

Orar era una enseñanza muy diseminada en el pueblo de Israel. Los fariseos lo hacían, pero lo hacían con la motivación equivocada y así lo enseñaban. Los hebreos de la época de Jesús veían a los fariseos orar en las sinagogas y aún en las esquinas de las calles, haciendo alarde de su espiritualidad y pensaban que así se tenía que orar. Jesús corrigió esa actitud.

Jesús enseñó a orar a sus discípulos y para ello les hizo notar que la forma en que los fariseos y escribas oraban era equivocada. La oración es un ejercicio profundamente espiritual que debe hacerse con la actitud y las motivaciones correctas.

La oración que Dios escucha

I. La que se hace sin hipocresía
II. La que se hace a solas con el Padre
III. La que sabe que Dios conoce todo

I. La que se hace sin hipocresía

La gran acusación que Jesús lanzó contra los fariseos es que oraban hipócritamente. La hipocresía, lo estudiamos anteriormente, es una actitud donde una persona actúa deliberadamente para impresionar o hacer alarde de lo que hace con respecto a Dios o con respecto a su piedad.

Los fariseos de los tiempos del Señor Jesús oraban de dos maneras o en dos lugares: 1. En las sinagogas y 2. En las esquinas de las calles, buscando solo una cosa que los demás los vieran para demostrar su espiritualidad ante todos. Con ello demostraban que en realidad no buscan a Dios en oración, sino el reconocimiento de los demás.

Cuando Jesús dice en Mateo 6: 5 “de cierto os digo que ya tienen su recompensa”, lo que en realidad les esta diciendo que como lo que buscan al orar así es que los vean, pues al ser vistos su recompensa les ha sido dado. Ya los vieron. Deben darse por bien pagados.

La oración que Dios escucha es la que se hace sin hipocresía, es decir aquella que no busca provocar la admiración de nadie, ni busca hacer ver a quien ora como una persona muy espiritual o superior a los demás por consagrarse a buscar a Dios por medio de la comunión con el Padre.

II. La que se hace a solas con el Padre

Cristo recomendó a sus seguidores que a la hora de buscar a Dios por medio de la oración lo hicieran siguiendo estas reglas: 1. Oración en su aposento, a puerta cerrada, y 2. Sin usar vanas repeticiones o palabrería. Exactamente todo lo contrario a lo que hacían los fariseos a la hora de hablar con el Señor.

1. La oración en su aposento, a puerta cerrada, tiene como intención que los discípulos puedan cercenar de tajo la tentación de hacer “notoria” su espiritualidad ante los demás. Si los fariseos buscaban ser vistos, los seguidores de Cristo debían ir a su aposento o recámara y cerrada la puerta debían hablar con Dios. La oración debía ser secretísima.

La oración, según Jesús, tiene un lugar específico. El lugar donde nadie te moleste y nadie te interrumpa. Y ese lugar es donde se descansa o donde se duerme. Así el tiempo que se ora no solo debe ser un lugar donde nadie nos vea, sino también donde nadie nos moleste para una comunión plena y sin interrupciones.

Con solo cumplir esta regla el Señor garantiza que tendremos recompensa o pago. Dios nos bendecirá en público, es decir, será notorio que Dios nos escucha y que nos oye y las personas, sin que se lo digamos, conocerán que Dios está con nosotros.

2. Sin usar vanas repeticiones o palabrería. Los gentiles eran rebuscados en sus palabras para dirigirse a sus deidades. Hacían alarde con lo que hablaban y Jesús les dice a quienes han de acercarse a Dios que se abstenga de cometer esta actitud de “impresionar” a Dios con lo que dicen.

Algunas versiones en lugar de palabrería usan el término “charlatanes” para referirse aquellos muy dados a hablar de más. Otras versiones solo nos piden “no hablar mucho”, en lugar de “palabrería”.

Cristo quiere que al hablar con el Señor seamos directos, no rebuscados. Que nuestra comunión con él sea sincera, sencilla, abierta, con el corazón en la mano y diciéndole justamente lo que nos agobia y nos angustia.

III. La que sabe que Dios conoce todo

Cuando Cristo dijo que “vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis” estaba dejando sentado claramente y sin duda alguna que la naturaleza de la oración es algo más que solo llegar con Dios a pedirle cosas o exponerle necesidades de la vida.

La oración es, entonces, algo más que solo presentarse ante el Señor con un cargamento de urgencias para nuestra existencia. Hay muchas personas que creen o piensan que al acercarnos a Dios es para pedir y pedir sobre esto o aquello, sin considerar que Dios ya sabe todas las cosas.

Dios quiere que hablemos con él. Indudablemente. Nos quiere cerca de él, no solo para pedirle, sino para alabarle, exaltar y engrandecer su nombre, pero sobre todo para agradecerle todas las bendiciones que a puesto sobre nuestra existencia, a pesar de no merecerlo.

Dios sabe todo es consolador para nosotros. Como sabe todo, ¿por qué habremos de preocuparnos?

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