Una plegaria ante la difamación y la calumnia

Dice la Biblia en Salmo 120

“A Jehová clamé estando en angustia, y él me respondió.Libra mi alma, oh Jehová, del labio mentiroso, y de la lengua fraudulenta.¿Qué te dará, o qué te aprovechará, oh lengua engañosa?Agudas saetas de valiente, con brasas de enebro.!Ay de mí, que moro en Mesec, y habito entre las tiendas de Cedar! Mucho tiempo ha morado mi alma con los que aborrecen la paz. Yo soy pacífico; mas ellos, así que hablo, me hacen guerra”

Introducción

Los salmos 120 al 134 son conocidos como los cánticos graduales por la Biblia versión Reina Valera 1960. Algunos le llaman “cánticos de las subidas”. Los hebreos les llaman “Shir HaMaalot” o “cantos de alturas”. Todos coinciden en que eran cantos que entonaba al subir a Jerusalén.

El primero de los 15 salmos de las subidas o las alturas es precisamente el 120 que hoy meditaremos. Es un salmo que los judíos recomienda recitar para ascender en la vida espiritual y comienza atendiendo o más suplicando vehemente la ayuda de Dios para enfrentar uno de los males que más nos distraen y alejan de Dios.

El salmista le pide a Dios con todo su ser que lo ayude a enfrentar la calumnia y la difamación de la que es objeto por parte de personas a las que no identifica, pero que sabe que existen y que le causan mucho daño porque le provocan, además de enojo y fastidio, perder la paz y la tranquilidad que necesita.

Una plegaria ante la difamación y la calumnia

I. Porque provoca angustia
II. Porque solo Dios puede salvarnos
A. De labios falsos
B. De la lengua engañosa
III. Porque asemeja flechas afiladas
A. Usadas por un valiente
B. Como brasas ardientes
IV. Porque son desgastantes
A. Como vivir en Mesec
B. Como vivir en Cedar
V. Porque provocan conflictos
A. Con quienes odian la paz
B. Con quienes les gusta la guerra

I. Porque provoca angustia

Cuando sabemos que alguien habla de nosotros nos provoca enfado, pero cuando una persona ya no solo habla de nosotros sino que nos difama, es decir dice mentiras sobre nuestra honorabilidad o nos calumnia, es decir lanza graves y falsas acusaciones contra nuestra persona entramos a un estado de angustia.

Cuando una persona se dedica exclusivamente a lesionar nuestra fama pública o nuestro prestigio ante la opinión pública nos vemos sometidos a momentos de gran presión mental que tarde o temprano nos llevarán a la angustia, un estado mental que nos genera zozobra y preocupación y también mucha frustración.

El salmista había o estaba atravesando esta situación y por eso es que comienza este salmo declarando y confesando que en medio de esta circunstancia, el Señor le dio la victoria porque respondió a sus súplicas.

II. Porque solo Dios puede salvarnos

Cuando una persona se levanta para atacarnos duramente con sus palabras o con sus dichos debemos estar conscientes de que sólo Dios puede salvarnos o auxiliarnos o tendernos las manos porque nada ni nadie puede hacer algo, sólo Dios puede hacer que esa persona deje de hablar de nosotros.

Así le ocurrió al rey David, quien al huir de su hijo Absalón se encontró con un hombre llamado Simei, que salió a maldecirlo que es la mayor exposición tanto de la difamación como de la calumnia.

A. De labios falsos

Esta clase de personas son aquellas que mienten sobre nuestra persona. Que lo que dicen es mentira y nos acusan con toda la intención de dañar nuestra reputación para hacernos parecer a unos grande delincuentes o maleantes carentes de buenas maneras o buenos hábitos. Son aquellos que nos acusan con mentiras.

B. De la lengua engañosa

Algunas versiones traducen en lugar de “engañosa”, “embustera” que nos sirva para reflexionar sobre esta clase de personas. Son aquellas que te hablan bien de frente, pero a tus espaldas habla mal para hacerte creer que están contigo, pero en realidad su única intención es de que bajes la guardia ante ellos y te propinen el mayor de los daños.

III. Porque asemejan flechas afiladas

Para establecer una comparación con las calumnias y difamación que hacen esta clase de personas, el salmista recurre a una comparación y utiliza las flechas afiladas. Esos instrumentos que servían para la caza y la guerra eran armas mortales. Tenía como finalidad quitar la vida a personas y animales.

Las palabras de quienes hablan mal de nosotros son comparadas con saetas porque sus dichos o expresiones son mortales. Mortales el sentido de que causan muerte o separación. Van destruyendo poco a poco nuestra reputación ante los demás por eso la comparación con armas peligrosas.

A. Usadas por un valiente

Una flecha puede estar en manos de cualquier persona, pero es sumamente dañina cuando está en manos de un valiente o de alguien que sabe utilizarla. Ese es el sentido de la expresión “valiente” en el salmo: una persona que tiene la capacidad para utilizarla. Alguien que domina el arco es peligrosísimo.

Un hombre o mujer puede hablar mal de ti, pero una persona con preparación puede destruir completamente tu reputación cuando así se lo proponga, si tiene la capacidad para hacerlo. Que Dios nos libre de semejante situación.

B. Como brasas ardientes

En el desarrollo de armas para guerra o para salir a pelear con los enemigos, los pueblos de la antigüedad inventaron flechas que en su punta tenían fuego porque así producían más daño. Bastaba un leve o pequeño rozón para lesionar a quien le tocaba la flecha y si se enterraba en el cuerpo era doblemente mortal.

Pero si no rozaba o se pegaba en el cuerpo de alguien todavía tenía la posibilidad de incendiar madera o tela o cualquier material inflamable lo que la convertía en una arma terriblemente dañina.

Así son las palabras que difaman o calumnia o injurias. Son como brasas ardientes que se lanza contra una persona.

IV. Porque son desgastantes

Nada cansa más o desgasta más que saber que hay una persona que te calumnia o difama por donde quiera que va. Emocionalmente y espiritualmente es muy desgastante porque no sabes como detenerlo o como pararlo y eso causa zozobra y desánimo.

A. Como vivir en Mesec

Mesec es una ciudad localizada, según los historiadores y arqueólogos, al norte de Israel. De acuerdo a la Biblia Mesec fue nieto de Noé. Su padre fue Jafet y vivió en cercanías del mar negro. Algunos antropólogos bíblicos señalan que es probable que Mesec es el antecedente familiar de los eslavos y rusos.

Su mención en el salmo 120 tiene la intención de resaltar su oposición a los mandamientos de Dios, pero también al ataque que sufría el salmista. Su lucha era con hombres y mujeres dispuestos a todo.

B. Como vivir en Cedar

Cedar era una comunidad localizada al sur de Israel. De acuerdo a la Escritura, Cedar fue uno de los nietos de Abraham. Hijo de Ismael es ascendiente de los árabes, grandes opositores a los judíos desde tiempos inmemoriales. Su mención en el salmo tiene el mismo sentido de Mesec.

El salmista encuentra en ellos enemigos acérrimos que disparan contra él injurias, calumnias y difamaciones.

V. Porque provocan conflictos

Una persona dedica a crear conflictos con sus palabras es muy insana y muy tóxica. Saca o produce problemas donde no hay. Con sus palabras o con lo que dice es capaz de incendiar un bosque con un pequeño fuego, como dice Santiago.

A. Con quienes odian la paz

Hay personas que no pueden vivir en paz porque la odia. Detestan la tranquilidad y la calma y viven en permanente conflicto. Esta clase de personas son las que arman un tremendo conflicto donde no lo hay. Generan encono y odio con quienes los rodean.

B. Con quienes aman la guerra

Parecen lo mismo que los anteriores, pero éstos son aquellos que les gusta pelear, les resulta placentero generar conflictos. Ellos no busca la guerra, la disfrutan como pocos. Para ellos es un placer estar en una lucha.

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