Miedo, permitido, pero no por mucho

Dice la Biblia en Isaías 41:10

“Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa.”(NVI)

Enfrentar situaciones peligrosas e inciertas, emprender un proyecto, tomar decisiones importantes, avanzar hacia el futuro, son cosas que nos atemorizan. El miedo es una emoción natural en el ser humano.

Ningún hombre o mujer que aparece en la Biblia fue inmune a ese sentimiento, así que podemos decir que los creyentes tenemos permitido experimentarlo; lo que no debe caracterizar a un cristiano es quedarse en esa posición de temor, hay que actuar

Y hay que hacerlo porque su espíritu que mora en nosotros nos impulsa a ser valientes. En segunda de Timoteo 1:7 es claro lo que Dios espera de nosotros: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.”

Cristo en su infinito amor nos otorgó la presencia del Espíritu Santo y por medio de él podemos escuchar su voz y atender a las sugerencias que hace en cada situación de nuestra vida, es por medio de él que podemos vencer los momentos de cobardía. Su Espíritu nos infunde del poder de Dios y de su misericordia, nos calma y nos conduce.

Además nos dio herramientas para lograrlo, Filipenses 4:6 dice así: 

“No os inquietéis por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presentad vuestras peticiones a Dios y dadle gracias.”

En el momento en que nos vemos en peligro o frente a una situación difícil debemos interceder ante el Padre. Dios está al pendiente de tu vida y de la mía, pero quiere escuchar tus peticiones, quiere que le cuentes lo que necesitas, lo que te acontece, como a un amigo íntimo, en completa confianza.

Y sobre todo el espera que agradezcas, llegar ante su presencia sólo cuando hay dificultades lo hace sentir muy decepcionado, pues él no busca ser tu 911, quiere constancia, que a diario le platiques lo que pasa contigo, que des gracias.

Su promesa es que acudirá siempre en nuestra ayuda, en el mismo capítulo de Filipenses, versículo siete está escrito: “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”

Lo cierto es que sí lo buscas el responde, que sí lo llamas el acude. Esta dispuesto a acompañarte si le pides dirección y ayuda.

Es fiel, nos cuida en cada paso que damos, él tiene un plan, ese plan es perfecto, fue diseñado especialmente para tu vida y la mía y cada una de las cosas que han sucedido hasta ahora son parte de él, incluso esa circunstancia difícil que parece no tener salida.

En cada situación de nuestra vida, él procura nuestro corazón, él se asegura de que salgamos bien librados, para que el rencor y el desaliento no se apoderen de nosotros. Así que confiemos en su amor y su misericordia a cada momento. 

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