Perseverancia

Dice la Biblia en Mateo 10: 22

“…mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.”

La palabra perseverancia que Jesús usa en este texto es de suyo interesante al revisar su origen en el original griego. La expresión “perseverar” procede de la raíz “hupomenó” y en el Nuevo Testamento se utiliza unas 17 veces, traducida con diferentes expresiones que nos revelan el sentido de la demanda de perseverar hasta el fin.

Perseverar se traduce por lo menos en cuatro sentidos, todos relacionados: 1. Permanecer en un lugar o quedarse en un sitio. 2. Tener constancia, disciplina y mantener un mismo ritmo. 3. Soportar en el sentido de resistir y 4. Sufrimiento o padecimiento como resultado de soportar o resistir una situación o una persona.

Las palabras que Cristo dirigió a sus seguidores en el capítulo 10 de Mateo tenían y tienen la intención de recordarles la persecución que vendría sobre ellos al compartir el evangelio. Deberían de estar conscientes que proclamar las buenas nuevas traería sobre sus vidas, presión y a veces represión. Las buenas nuevas no siempre serían recibidas con júbilo.

Cristo nos advirtió que la lucha llegaría a ser de tal magnitud que sería necesario perseverar. Y allí la palabra perseverar cobra mucho sentido. El creyente está llamado a permanecer o mantenerse firme en la posición que Cristo lo ha puesto. Nada de movernos en lo que hemos creído. Nada de retractarnos o negar ni renegar de Cristo.

La oposición sería de tal tamaño que Cristo nos pide que seamos constantes y que soportemos y resistamos los embates que vendrán tanto de fuera como de dentro por ser mensajeros de Jesucristo. La fe no es de todos y algunos se opondrán al mensaje de Cristo, pero eso no nos debe mover de lo que nosotros hemos confesado.

Finalmente la perseverancia nos obliga a resistir los sufrimientos y padecimientos que vendrán como resultado de nuestro testimonio de Cristo. Perseverar implica sobreponernos a los padecimientos que nos vendrán por proclamar la verdad de nuestro Señor Jesucristo.

En un mundo tan cambiante y donde las presiones vienen sobre nuestra vida a veces con tal fuerza, debemos recordar que estamos llamado a perseverar, a ser constantes en nuestra fe y resistir los embates del mundo que quiere que nosotros renunciemos a nuestras convicciones.

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