Salmo 91: La protección divina para los que viven con Dios y lo aman

Dice la Biblia en Salmos 91: 1-2

“El que habita al abrigo del Altísimo  morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré.”

Introducción

El salmo 91 arranca o inicia con una declaración. Una declaración de seguridad, certeza y convicción del cuidado y protección de Dios del salmista que involucra interesantemente cuatro de los nombres que la Escritura utiliza para referirse al Creador: 1. Altísimo (Elohim). 2. Omnipotente (Shadday). 3. Jehová (El Señor) y 4. Dios (Elohim).

El salmista declara que quien vive o quien construye su morada al abrigo del Altísimo ese tiene como cualidad o como recompensa que vive bajo la sombra o al amparo del que Todo lo puede. La clave de esta seguridad o esta verdad es que el creyente o el justo haga de sí mismo una morada de nuestro buen Dios.

El punto de partida para gozar de todos los privilegios y bendiciones del cuidado y protección divina es que habitemos o hagamos de nuestra existencia una vida que permita la entrada de Dios en ella. Habitar con Dios es dejar hacer a Dios su voluntad en nuestra existencia.

La protección divina para los que viven con Dios y lo aman

I. Viven seguros

La palabra habitar que usa el verso uno en el salmo 91 procede de la raíz “yashab” que se traduce como habitar, establecerse, morar. El sentido de la expresión es que tomemos la decisión de permitir a Dios controlar nuestra existencia o que sujetemos nuestra voluntad a la de Él.

La palabra que la versión Reina Valera traduce como “morará” bajo la sombra del Altísimo no es la misma “yashab”, sino “luwn” que quiere decir descansar o posar, en el sentido de pasar la noche. Es decir, cuando habitamos con Dios o le rendimos nuestra vida, nosotros podemos vivir confiados o descansar tranquilos. (Gén. 24:23-25.)

Eso hace posible que declaremos o podamos decir sin duda alguna que tenemos esperanza, protección y confianza en que Dios siempre nos ayudará, nos auxiliará y no dejará que nosotros quedemos sin resguardo.

A. Con esperanza

La palabra “esperanza” que usa el verso dos del salmo procede de la raíz “machaseh” que se traduce en Job 24:8 como “abrigo”. Y en el salmo 46:1 como “refugio”. Lo que el salmista está declarando es que Dios es su abrigo o su refugio en medio de cualquier situación adversa.

B. Con protección

La versión Dios Habla Hoy traduce los primeros dos versículos de este salmo así: El que vive bajo la sombra protectora del Altísimo y Todopoderoso, dice al Señor: “Tú eres mi refugio, mi castillo, mi Dios, en quien confío. Y de esta forma realza la capacidad que Dios tiene de protegernos. Los que decidan hacer su morada en la presencia del Rey estarán en todo momento custodiados.

C. Con confianza

Además el autor de este salmo agrega que al vivir en la presencia de Dios gozaremos de confianza, y eso significa que en cualquier circunstancia estaremos seguros en sus promesas y esperaremos en él con absoluta certidumbre.

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