Condenados por no creer la verdad

Dice la Biblia en 2ª de Tesalonicenses 2: 12

“… a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.”

La Nueva Versión Internacional traduce este texto así: “Así serán condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se deleitaron en la maldad.” Y la Nueva Traducción Viviente de la Escritura lo hace así: “Entonces serán condenados por deleitarse en la maldad en lugar de creer en la verdad.”

De acuerdo a estos textos, el regreso de Cristo a la tierra, entonces, servirá para juzgar a los vivos y a los muertos. Según la carta del apóstol Pablo a la iglesia de los Tesalonicenses serán dos las acusaciones o las faltas por lo que se las personas serán condenadas: 1. No creyeron a la verdad y 2. Se complacieron en la injusticia.

La verdad fue uno de los temas centrales en la predicación de Cristo. Interesantemente él nunca dijo, como muchos maestros y filósofos lo han hecho o lo hacen, que tuviera la verdad. No. El dijo: Yo soy la verdad. Y también externó: Y conocerán la verdad y la verdad los hará libres.

También contrastó la verdad con la mentira y dijo: “…el diablo…no ha permanecido en la verdad…porque no hay verdad en él…porque es mentiroso y padre de mentira.” Con estas palabras dejó en claro que el mundo se divide en dos clases de personas: los que creen en la verdad y los que creen en la mentira.

Resulta claro, entonces, que la condenación es el resultado de rechazar la verdad o sea a Jesucristo y seguir las mentiras que hay en este mundo. El hombre se condena porque frente a la verdad opta por la mentira. Es su decisión. El ofrecimiento de Cristo está allí. Depende de cada persona.

Pero los hombres que rechazan la verdad, no solo se dejan llevar por la mentira, sino que se “complacen en la injusticia” o como dicen las versiones arriba citadas: “se deleitaron en la maldad”, es decir disfrutaron hacer el mal y condujeron sus vidas de acuerdo a los que su naturaleza caída los impulsaba.

Y esas dos razones son las que los llevarán a ser juzgados cuando Cristo retorne a la tierra. En sentido contrario todos los que creyeron a la verdad y rechazaron vivir bajo la maldad reinante en este mundo, recibirán jubilosos a Cristo quien vendrán con su galardón a los que supieron perseverar en sus caminos.

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