El buen vino

Dice la Biblia en Juan 2: 10

“…Todo hombre sirve primero el buen vino…”.

Con esas palabras el encargado o responsable del buen desarrollo de las bodas de Caná, a las que fueron invitados Jesús y sus discípulos, reconoció al esposo luego de que el Señor convirtiera el agua en vino, en lo que fue el primer milagro que Jesús hizo, justamente en un matrimonio.

No es casual, ni tampoco accidental que Jesús haya obrado su primer portento justamente en unas bodas. El matrimonio, la más hermosa de las instituciones que el Creador estableció en la tierra, requiere de tiempo en tiempo milagros que le permitan subsistir porque la convivencia entre un hombre y una mujer suele tener altas y bajas.

Las palabras dirigidas al esposo son útiles para recordarnos tanto a los varones como a las mujeres la necesidad que requiere la vida en pareja de mantener la atención y delicadeza, la paciencia y prudencia y el amor y la bondad que caracterizan los primeros días de vida matrimonial.

En Israel era muy común que en una boda se servía siempre el mejor vino y ya después un vino de inferior calidad. Tanto por ahorro como porque los invitados ya no podían distinguir entre uno y otro. La comparación con la vida matrimonial no pudo ser mejor por parte del Señor Jesucristo.

En el matrimonio se necesita, se requiere y siempre es necesario servir el mejor vino en todo tiempo. Es decir, poner la misma atención inicial en la pareja, ser servicial con la esposa o el esposo como cuando recién se habían casado o ser cariñoso o cariñosa con nuestro consorte.

La historia de las bodas de Caná de Galilea es una historia que nos ayuda a ver el matrimonio en su perspectiva completa, es decir desde que comienza hasta que termina para alentarnos a mantener el mismo entusiasmo inicial y rechazar todo aquello que lo vuelva monótono y lo convierta en una rutina de la que se quiera salir huyendo.

Las palabras del maestresala o responsable de la boda deben repicar en todos los corazones de esposos y esposas para interrogarnos qué clase de “vino” estamos sirviendo en nuestros hogares y esforzarnos por servir aquel mismo vino que pusimos en la mesa de nuestra esposa cuando éramos novios.

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