La familia del rey

Dice la Biblia en Mateo 1: 1-6

“Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham. Abraham engendró a Isaac, Isaac a Jacob, y Jacob a Judá y a sus hermanos. Judá engendró de Tamar a Fares y a Zara, Fares a Esrom, y Esrom a Aram. Aram engendró a Aminadab, Aminadab a Naasón, y Naasón a Salmón. Salmón engendró de Rahab a Booz, Booz engendró de Rut a Obed, y Obed a Isaí. Isaí engendró al rey David, y el rey David engendró a Salomón de la que fue mujer de Urías.”

Introducción

La historia del nacimiento de Jesús comienza mucho antes de que María y José se desposaran. Mateo nos conduce hasta la etapa misma del patriarca Abraham, a través de su genealogía en el primer capítulo de su evangelio. Los diecisiete versículos que le dedica para hablar de los antepasados de Jesús ni son ociosos, ni están demás.

La mención de Abraham y David tienen claramente la intención de señalar su origen. Por parte de Abraham como fundador del pueblo de Israel, pero con David señalar claramente su ascendencia real. El rey David fue coronado por Dios y se le prometió que de su descendencia habría de venir el Cristo, que sería Rey.

Mateo tiene la firme intención de conducirnos por los antepasados de Jesús para señalar, además de su árbol genealógico y en consecuencia de sus ascendientes, un plan perfecto que Dios tenía al incluir tanto gentiles como hebreos entre los familiares de Jesucristo y en lo que para muchos judíos resulto novedoso y desafiante: mujeres.

Los judíos siempre fueron muy cuidadosos y muy precisos a la hora de ordenar y establecer el nombre de sus antepasados. Muy pocas naciones tuvieron tanto cuidado en dejar por escrito el nombre de sus ascendientes. Los libros de las Crónicas son en cierta medida volúmenes dedicados a establecer el origen de cada familia.

Había varias razones para ello. La familia sacerdotal debía cuidar muy diligentemente el nombre de padres e hijos para evitar que una persona fuera de ellos estuviera al frente de tan enorme responsabilidad. También el hecho de que la familia del rey David habría de venir el Mesías hizo que el árbol genealógico del monarca se cuidara tanto.

Pero también por cuestiones prácticas como la devolución de bienes cada 50 años en el jubileo debía tener en cuenta quienes eran hijos o familia de los dueños de terrenos, por ejemplo, para evitar entregar una propiedad a quien realmente no era dueño.

De hecho en la época de Nehemías estas genealogías resultaron muy útiles a la hora de saber quien si y quien no de los que habían regresado del cautiverio babilónico eran en realidad hebreos y quienes no. Al cotejar nombres (y hoy diríamos apellidos) se descubrió rápidamente quienes no pertenecían a la clase sacerdotal.

En el Antiguo Testamento encontramos enlistadas las generaciones o genealogías de personajes muy importantes de la historia de Israel en Génesis 5, 10; Números 3, Nehemías 8:1-14 y en Rut 4: 18-22. En los 10 capítulos del 1º Libro de las Crónicas encontramos las genealogías más extensas de la Escritura.

Sólo que todas las genealogías, hasta antes de Mateo sólo incluían nombre de varones. Lo novedoso o lo desafiante de Mateo es que incluye a mujeres gentiles y ya no solo gentiles, sino con un pasado excesivamente idolatra o con dificultades en el área sexual, que renunciaron a sus pecados y se aferraron a la fe de Abraham.

Esta es en realidad una de las razones por los que la genealogía de Mateo resultan tan interesante: incluye mujeres, son gentiles y fueron pecadoras redimidas por la fe en el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, un hecho que prefiguraba claramente la intención redentora de Cristo para los gentiles.

I. La familia del Rey
A. Incluye a Tamar
B. Incluye a Rahab
C. Incluye a Rut
D. Incluye a la que fue esposa de Urías

A. Incluye a Tamar

La historia de Tamar la encontramos en el libro de Génesis 38. Tamar fue una cananita y emparentó con Judá al casarse con su primer hijo Er, quien murió y de acuerdo a la ley del levirato (que ya existía antes de la ley mosaica), Judá le dio por esposo a su segundo hijo llamado Onán que también murió.

Ella esperaba que Judá le diera por esposo a su tercer hijo llamado Sela, pero Judá tenía temor de casar a su tercer vástago con Tamar porque sus dos hijos murieron luego de casarse con esa mujer. Pasó el tiempo y ella quería tener un hijo y Judá no le daba esposo y ante ello ideó un plan.

Se fingió prostituta y sostuvo relaciones sexuales con Judá y quedó embarazada de un hijo al que llamó Fares que quedó inscrito por Mateo como uno de los ascendientes de Cristo. El libro de Génesis nos dice que en cuanto Judá supo lo que sucedió con su nuera nunca más la conoció.

En Mateo hay una intención muy clara al mencionarla. Su condición de mujer, gentil y grave equivocación al buscar procrear a cualquier precio, pero su arrepentimiento y alejamiento del pecado hizo que fuera incluida en la genealogía de Jesús.

B. Incluye a Rahab

El relato de la vida de Rahab lo encontramos en el libro de Josué 2: 1-14. Josué dice claramente que esta mujer era una prostituta y al igual que Tamar era cananita. Los cananitas eran descendientes de Cam, el hijo de Noé que fue maldecido por haber “visto la desnudez de su padre”.

Al incluir a esta mujer o mencionarla en el árbol genealógico, Mateo está yendo muy lejos. Para nadie resultaría muy agradable mencionar entre sus antepasados a una mujer con una reputación como la de Rahab, pero su fe y arrepentimiento hizo posible que fuera incluida en esa importantísima lista.

Rahab salió de Jericó y fue con el pueblo de Israel a la tierra prometida donde conoció a Salmón con quien tuvo un hijo al que llamó Booz. Su historia es una historia de arrepentimiento y perdón que nos hace ver la misericordia y bondad infinita de Dios para quienes se acercan a él.

Una prostituta en el árbol genealógico de Jesús prefiguraba claramente el ministerio que el tendría en la tierra. Una labor donde todos cabían. Donde a nadie se le condenaría por su pasado, sino por su fe en Cristo.

C. Incluye a Rut

Rut era moabita. A ella se le dedica un libro completo en la Biblia. En ese libro se relata su amor y compasión a su suegra Nohemí, aunque su esposo que era hijo de esa mujer ya estaba muerto y su completa entrega a la fe de Nohemí, a pesar de que tanto esposo como hijos de su suegra habían muerto.

Rut abrazó la fe de su suegra sin el menor atractivo. Habían quedado en el desamparo en Moab y vueltas a Belén llegaron a una ciudad que las recibió conmovida ante la calamidad que había sacudido la vida de ambas.

Pero esta mujer, que por su condición gentil, no podía ingresar a la nación hebrea, lo hizo por su piedad y conversión completa, como ejemplo que sería la fe la que haría posible que las personas se acercarán a Dios, independientemente de su origen o nación.

D. Incluye a la que fue mujer de Urías (Betsabé)

Betasabé es la única mujer que no se menciona por su nombre en la genealogía de Mateo. Solo se preserva su identidad como esposa de Urías el heteo. El pecado de David fue precisamente con esta mujer. La calamidad que llegó a la vida de David por ella esta relatada en el 2º Libro de Samuel 11.

La razón por la que no se menciona su nombre es un misterio que tal vez nos sea revelado en el cielo. Pero su inclusión nos permite acercarnos al corazón de Dios que perdona y recibe a todo aquel que con sincero corazón se acerca a él.

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