Congresos vs ministros de culto y padres de familia

Se han presentado iniciativas para prevenir y sancionar prácticas que pretenden corregir la orientación sexual de las personas.

Por Porfirio Flores

El 27 de septiembre y el 4 de octubre del 2018 legisladores de los partidos Morena, Movimiento Ciudadano y PVEM presentaron iniciativas en el Senado y el Congreso de la Ciudad de México para prevenir y sancionar prácticas que pretendan corregir la orientación sexual de las personas.

Las iniciativas tienen como finalidad inhibir la labor de los ministros de culto y aún de padres de familia. Buscan criminalizar las intenciones de ambos sectores de la sociedad.

La iniciativa que el diputado de Morena Temistocles Villanueva Ramos presentó en el Congreso de la Ciudad de México este septiembre es la más agresiva contra los ministros de culto y familiares de homosexuales porque eleva a nivel de tortura cualquier actividad que pretenda reincorporarlos a su verdadera sexualidad.

En la propuesta del legislador de Morena se reforma el segundo párrafo, se agrega un tercero y se recorren los últimos dos párrafos del artículo 206 Bis del Código Penal de la Ciudad de México, para quedar de la siguiente manera: 


Se entenderá también como tortura y se sancionará con las penas previstas en el presente artículo, a quien obligue o aplique sobre una persona métodos tendientes a anular el libre desarrollo de la personalidad, orientación sexual, identidad y expresión de género de la víctima o a disminuir su capacidad física o mental, aunque no cause dolor físico o angustia psicológica.

Queda prohibido cualquier contrato, tratamiento, terapia o servicio que cambie, reprima o elimine la personalidad y las manifestaciones de identidad de género y orientación sexual. Se impondrán de uno a tres años de prisión y de cien a trescientos días de multa, en los casos en que la madre, padre, tutora o tutor, parientes por consanguinidad hasta el segundo grado, profesional de la salud o ministro de culto; instigue, autorice o inflija en menores de dieciocho años dolores físicos o mentales y las terapias de conversión a las que hace referencia el párrafo anterior.

De aprobarse esta iniciativa los pastores y ministros de culto, familiares y todos aquellos que se acerquen a un homosexual para hacerle ver lo que dice la Biblia sobre ellos lo estará torturando.

También las senadoras por Morena, Minerva Citlalli Hernández Mora; del Partido Movimiento Ciudadano, Patricia Mercado Castro y del Partido Verde Ecologista de México, Alejandra Lagunes Soto Ruiz presentaron el pasado octubre la iniciativa con proyecto de decreto en la que se adiciona un artículo 149 Qúater al Código Penal Federal y un artículo 465 bis a la Ley General de Salud para prevenir y sancionar las prácticas que pretenden corregir la orientación sexual de las personas.

De aprobarse la adición del artículo 149 Quáter, quedaría así:

Se impondrá la misma sanción prevista en el artículo inmediato anterior, a la persona moral o física que promueva, imparta, aplique, obligue o financie cualquier tipo de tratamiento, terapia, servicio o práctica, con o sin fines de lucro con el objetivo de obstaculizar, restringir, impedir, menoscabar, anular o modificar la orientación sexual, identidad o expresión de género de una persona.

Se aumentará al doble la sanción prevista en el primer párrafo del presente artículo, en los casos en que las conductas tipificadas se realicen en contra de personas menores de dieciocho años, adultos mayores o personas que no cuenten con la capacidad de comprender tal hecho.

En caso de que sea el padre, madre o tutor de la víctima los que incurran en las conductas sancionadas, se les aplicará las sanciones de amonestación o apercibimiento a consideración del Juez. 
Este delito se perseguirá por querella.

Y el artículo 465 Bis quedaría así:

Al profesional, técnico o auxiliar de las disciplinas para la salud y, en general, a toda persona relacionada con la práctica médica que promueva, imparta, aplique, obligue o financie al tratamiento, terapia o cualquier tipo de servicio o práctica no quirúrgica con el objetivo de obstaculizar, restringir, impedir, menoscabar, anular o modificar la orientación sexual, identidad o expresión de género de una persona; se sancionará con la suspensión en el ejercicio profesional de uno a tres años o de forma definitiva, en caso de reincidencia, con independencia de la sanción prevista en el Código Penal Federal.

Es un hecho que dichas iniciativas ignoran por completo la dinámica con la que trabajan las iglesias cristianas y sus ministros de culto con homosexuales. Por mandato de la Biblia, máxima regla de fe y práctica de los cristianos, el trato hacia esta clase de personas es de compasión y respeto. Y no solo con ellos, sino con todas las personas.

Una de las primeras acciones que Cristo hizo con sus discípulos fue corregir sus prejuicios. Cuando Natanael preguntó irónico y despectivo: “¿De Galilea puede salir algo bueno?” Jesús fue a él y sanó su corazón del terrible veneno que representan los juicios anticipados.

Respeto y compasión fue el trato que Cristo les dispensó a todos aquellos que se acercaron a él. Publicanos, pecadores y prostitutas siempre recibieron de Jesús un trato diferente al que le dispensaba la sociedad de aquellos tiempos.

Pero es evidente que la enseñanza de la Biblia es clara con respecto a la homosexualidad: Dios condena rotundamente su práctica. Los juicios sobre sociedades y pueblos enteros que practicaban esta clase de actividades fueron terribles. El diluvio y Sodoma y Gomorra son los ejemplos más contundentes.

Por esta razón muchas personas con esas tendencias jamás se acercan ni a la Biblia ni la iglesia, porque saben lo que los cristianos creen y piensan. Aunque la iglesia les tiende la mano, como lo hace con todos aquellos necesitados de la paz de Cristo, el rechazo es natural y casi, casi, automático, mecánico.

Sin embargo cuando una persona: hombre o mujer, acuden a una iglesia o a un ministro de culto se hace exactamente lo mismo que con cualquier ser humano que busca en la iglesia respuesta a sus más diversas interrogantes sobre la vida.  

Pensar que la iglesia cristiana está en búsqueda de personas para corregir su orientación sexual es un absurdo. Y muchos menos está en el ánimo de condenarlos. Cada uno de ellos representa un historia que desconocemos. No se puede prejuzgar a nadie. La Escritura lo ordena.

Si una persona piensa que su vida está bien así, jamás se acercará a nadie para cambiar, independientemente si es o no homosexual. Pero si esa misma persona piensa que su estado no le ha dado paz y tranquilidad,  lo que hará será buscar ayuda y entonces, la iglesia lo ayudará. Las iniciativas presentadas por legisladores pretende cancelar esta posibilidad.

Defendiendo la libertad sexual cancelan el derecho que tienen todos los seres humanos de decidir por sí mismos lo que consideren mejor para sus vidas. Dejar la homosexualidad es un derecho que todos tienen. Recibir ayuda para ello y sancionar a quien la ofrece es también violentar derechos humanos. Por ello no sólo la iglesia evangélica está y estará en desacuerdo con estas iniciativas. Estarán en desacuerdo todas las asociaciones religiosas con presencia en México que tiene su registro en la Secretaría de Gobernación y millones de padres y madres de familia que, de aprobarse estas iniciativas, automáticamente se convertirían en delincuentes al tratar de corregir la orientación sexual de sus hijos.

Aún se desconoce cuál será el desenlace de estas iniciativas. La iglesia cristiana estará atenta a su desarrollo porque son cambios dirigidos a dañar la labor que tanto la iglesia cristiana como sus ministros de culto realizan.

Esperamos que los legisladores conozcan a fondo la labor de las iglesias y su dinámica antes de sancionarlos con una ley que hará delincuentes a quienes solo tienen como intención buscar el bien del prójimo.  

Entre los creyentes hay testimonios de personas que dejaron la homosexualidad y hoy viven con la sexualidad con la que nacieron. Pero de igual forma hay personas que dejaron la iglesia por su orientación sexual y de ningún modo se les persigue para que regresen. Esa fue su decisión y se respeta.

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