Amigos míos

Dice la Biblia en Lucas 12:4

«Mas os digo, amigos míos.»

La Biblia aborda ampliamente el tema de la amistad, pero podemos encontrarlo enfatizado en la relación que Cristo estableció con sus discípulos, en más de una ocasión los llamó amigos, estableciendo así una pauta para nosotros. 

Jesús a pesar de ser el hijo de Dios y tener todo el poder, siempre los trató con amabilidad y cercanía, se mostró comprensivo y piadoso. A lo largo de los evangelios podemos observar cómo les enseñó con paciencia, cómo sanó sus corazones y les dejó la promesa de que siempre estaría con ellos.  En Mateo 28:20 justo antes de ascender al cielo les dijo: «…he aquí yo estoy vosotros todos los días hasta el fin del mundo.»

Muchas veces nosotros nos olvidamos de imitarlo y juzgamos rápidamente a nuestros amigos, los corregimos duramente, los condenamos y hasta nos alejamos de ellos porque nos avergüenza lo que han hecho. 

Durante todo el tiempo que compartieron con él: Pedro, Andrés su hermano, Jacobo y Juan, Felipe y Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Simón llamado Zelote, Judas hermano de Jacobo, y Judas Iscariote, independientemente de todos sus defectos y equivocaciones, gozaron de su total confianza y aceptación. 

Incluso, cuando éste último llegó con los soldados romanos para entregarlo, Cristo lo llamó una vez más amigo (véase Mateo 26:50), nunca se encendió contra él para reprocharle su traición, lo perdonó en seguida y eso es justo lo que hace con nosotros todo el tiempo, nunca nos culpa con dureza, es nuestro amigo, nos cuida, enseña y protege contra cualquier mal. Y eso es lo que espera de nosotros, que sepamos ser buenos amigos para con los demás. 

Así que la próxima vez que un amigo se equivoque y que necesite una mano para salir del bache, recordemos la actitud de Jesús y sus palabras: «Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.»

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