Discípulos y siervos

Dice la Biblia en Mateo 10: 24

«El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor.»

En el tema de la persecución los discípulos de Cristo no podían, ni pueden, esperar recibir un trato diferente al que recibió su Señor. La medida esta puesta por Cristo y no podrá ser distinta a la que él padeció. La obra apostólica, es decir llevar por aquí y por allá la palabra de Dios será motivo de persecución.

La confirmación de que hacemos la voluntad de Dios es ser perseguidos. Dos adjetivos utiliza el Señor para referirse a sus seguidores: 1. Discípulos y 2. Siervos. Los seguidores de Cristo son discípulos que se deben a un maestro y son siervos que obedecen a un Señor.

El Maestro y Señor de ellos sufrió persecución, a ellos les espera el mismo rechazo e idénticos señalamientos e incomprensión. Pensar que seremos simpáticos o aceptados en el mundo es contrario a lo que enseñó Jesús. En estas palabras claramente descubrimos que sí a él lo maltrataron por predicar la verdad, porque nosotros pensamos que el mundo nos dispensara un trato inverso.

Nada de eso, en el mundo tendremos aflicción, pero debemos confiar, él ha vencido al mundo. Con esta expresión Jesús les advirtió a sus apóstoles y nos recuerda a nosotros que estamos ligados completamente a él. Las contradicciones que sufrió, las sufriremos nosotros también, por supuesto que no al mismo nivel, pero si habremos de tener dificultades a la hora de anunciar su mensaje. Sus palabras deben arraigarse en el corazón para que a la hora de la persecución recordemos que en nada podemos ser distintos a su persona.

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