Falta de respeto

Dice la Biblia en Gálatas 6:7

“…Dios no puede ser burlado…”.

La frase la escribe el apóstol Pablo para advertir al ser humano, tan proclive a auto engañarse pensando que puede burlarse de Dios. Es una frase categórica de cinco palabras que deja completamente claro que cuando el hombre intenta burlarse o ridiculizar a Dios fracasará estrepitosamente.

Es obvio o evidente, por lo que vemos a diario en nuestro entorno, que el ser humano puede burlarse de sus semejantes. Puede engañarlos, timarlos y/o defraudarlos una y otra vez y salir sin pena o castigo alguno, pero ante Dios las cosas son completamente distintas.

En el Nuevo Testamento encontramos tres expresiones griegas para la palabra burlarse: 1. “Chleuazó” que se usa en Hechos 2:13 y 17:32 y connota la idea de tomar algo como una broma o un juego y en consecuencia burlarnos de ellos y le hacerle buliyng. Así se comportaron ante el derramamiento del Espíritu Santo los judíos:

Están borrachos dijeron burlonamente y en el areópago de Atenas fue la misma reacción de los griegos allí residentes cuando Pablo les habló de la resurrección de Cristo, lo tomaron como una broma de un loco y se burlaron del apóstol Pablo y le dijeron: “otro día te oiremos”.

La segunda palabra para burla en el griego neotestamentario es “kategalón” y se usa en el pasaje de la resurrección de la hija de Jairo. Cuando Jesús llegó a la casa del principal de la sinagoga les dijo que la niña no estaba muerta, sino que dormía. La reacción fue de burla y la palabra que se usa en los tres pasajes de Marcos, Lucas y Mateo es precisamente “kategalón”, que connota risa por algo que no se entiende.

La tercera palabra para burla en el griego es “ekmuktérizó” que se utiliza en Lucas 16:14 y 23:35 y se forma de dos vocablos “ek” y “myktér”. “Ek” es una preposición que significa fuera y “mikter” nariz. La palabra así se entiende “como sonarse la nariz” y su implicación es burlase de alguien con falta de respeto.

Y esa es la palabra que se usa en el texto que hoy meditamos. La palabra “burlado” que usa el apóstol Pablo en este versículo procede del griego “muktérizó” y se usa así una sola vez en el Nuevo Testamento. Y denota falta de respeto a alguien, en esta caso a Dios.

La conclusión es sencilla: nadie que le falte el respeto a Dios quedará sin castigo. Le faltamos el respeto a Dios cuando a él, que es soberano, omnisciente y omnipresente, pretendemos engañarlo. Él ve todo lo que hacemos, oye todo lo que decimos y sabe nuestros más profundos pensamientos. Tratar de engañarlo es una falta de respeto y eso se paga caro. Por eso la frase es una advertencia.

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