El regreso de Cristo: por palabra o por escrito

Dice la Biblia en 2ª Tesalonicenses 2: 15

“Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra.”

La segunda venida de Cristo fue enseñada por el apóstol Pablo de dos formas: 1. De manera verbal y 2. De forma escrita a toda la cristiandad del primer siglo para que supieran y tuvieran conocimiento de que el Señor habría de volver a la tierra a juzgar a los vivos y los muertos y a establecer su reino eterno.

El esfuerzo del apóstol Pablo fue extremo porque no dejo pasar ninguna oportunidad para hablar del tema y empleó los recursos que tenía a su alcance para que los creyentes de su época estuvieran al tanto de una de las doctrinas sustanciales para la iglesia cristiana de todos los tiempos.

El regreso de Cristo forma parte del cuerpo doctrinal que todo creyente serio y comprometido debe conocer para afianzar su fe, avivar su esperanza todos los días y retener cada instante el compromiso de una vida de santidad y piedad para recibir a su Señor cuando vuelva.

La iglesia, que metafóricamente es comparada con una novia que espera ansiosa a su novio, tiene en el retorno del Señor la razón de su existencia. La iglesia espera o debe esperar ese evento porque con él se consuma el plan eterno que Cristo le enseñó a sus discípulos cuando estuvo en la tierra.

El tema o el tópico es entonces una doctrina que debe enseñarse para que todo el pueblo de Dios sepa los pormenores del evento más importante que habrá de venir sobre toda la tierra y en la que la iglesia será una importante protagonista. Nadie debe ignorar esta verdad que consuela y alienta nuestros corazones.

Porque una vez conocida, aprendida y entendida, entonces, podemos hacer lo que Pablo ya pedía desde el primer siglo a la cristiandad: estad firmes y retened la doctrina. La palabra firmeza tiene el sentido de algo que no se puede mover, algo que difícilmente puede cambiar de lugar y la palabra retened comunica la idea de conservar o cuidar algo.

Pablo se esforzó para que verbal y por escrito quedará plasmada la verdad del regreso de Cristo y ahora corresponde a los creyentes no moverse de esa enseñanza y muchos menos descuidar la verdad de que Él volverá por su amada iglesia por la que entregó su vida en la cruz del calvario.

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