Viven sin temor los que habitan con Dios y le aman

Dice la Biblia en Salmos 91: 5-6

5 No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día,  6 Ni pestilencia que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya.

Introducción

El temor es una emoción con la que nacemos todos los seres humanos. Sin embargo hay situaciones o circunstancias que definitivamente nos hacen sobresaltar y nos hacen caer en el miedo que de no controlarse puede convertirse en pavor o terror debido al alto grado de tener vivir aterrorizado.

El salmista expresa en estos dos versos al menos cuatro situaciones que pueden detonar el miedo en cualquier ser humano. Son situaciones extremas que pueden llegar a la vida de las personas en el momento menos esperado y en ocasiones aun cuando no lleguen tan solo con pensarlas nos traen mucho pavor.

Las frases de estos dos versos son los que dan pie para pensar que este salmo debe recitarse en la noche que generalmente es el lapso de tiempo en el que parecen recrudecerse todo aquello que nos atemoriza.

III. Viven sin temor los habitan con Dios y le aman

A. Al terror nocturno
B. A la saeta que vuela de día
C. A la pestilencia que anda en oscuridad
D. A la mortandad que en medio el día destruye

A. Al terror nocturno

La noche por sí misma siempre ha causado miedo a los seres humanos. El fuego le permitió al hombre enfrentarla, pero no destruyó por completo el temor que impone la oscuridad y hoy en día a pesar de que la electricidad ha permitido iluminar ampliamente la falta de luz natural, el miedo sigue anidado en el corazón del hombre.

Los relatos de espanto en muchas culturas como la mexicana ocurren exactamente en la noche. Las historias de terror se desarrollan también justamente en la noche porque justamente a esas horas es cuando es más fácil atemorizar a las personas debido a que la oscuridad juega en contra de la seguridad.
Nadie está exento de padecer temor en la noche. Ni los hijos de Dios pueden escapar a esta situación. El salmista lo sabe y por eso asegura una vida sin temor a los que habitan con Dios y le aman. No que no vaya a ver temor nocturno, sino que cuando llegue los hijos de Dios podrán confiar en el Señor.

La palabra hebrea para terror proviene de la raíz “pachad” y tiene su mejor expresión en Deuteronomio 2:25 donde se establece que el espanto o terror producen temblor y angustia sumamente grandes cuando se está ante una situación difícil y complicada para el ser humano.

B. Ni saeta que vuele de día

Las flechas son sinónimo de peligro mortal. La vida de los seres humanos transcurre entre grandes peligros. De hecho ahora mismo la vida se ha vuelto muy peligrosa para muchas personas. Es una realidad que los peligros han aumentado conforme ha aumentado la presencia del ser humano sobre el globo terráqueo.

La seguridad que en otro tiempo se podía disfrutar en lugares como las iglesias o las escuelas hace mucho tiempo que se perdió. Hoy en día no hay lugar seguro donde la gente pueda decir confiadamente aquí nada me sucederá. La delincuencia y los delitos han sobrepasado y en mucho a las autoridades.

A que grado se ha llegado que aún ni en las casas y muchos menos en los barrios los niños, las jovencitas y aún mujeres de más edad están a merced del hampa que impone su ley y hace que la vida de muchos transcurra entre peligros y dificultades que ponen en riesgo la integridad física de los hijos de Dios.

Ante tal panorama las palabras del salmista son en verdad consoladoras porque el hombre que habita con Dios y le ama puede tener la seguridad de que ni saeta que vuele de día podrá provocarle deaño a su reino.

C. Pestilencia que ande en oscuridad

La palabra “pestilencia” procede del hebreo “deber” que en la versión Reina Valera 1960 se traduce como “peste”, como “plaga”. En Levítico 26: 25 encontramos esa expresión utilizada en un contexto de gran calamidad y desgracia, producto de una plaga sumamente dañina.

En Deuteronomio 14: 12 encontramos la expresión que más se usa a lo largo del éxodo del pueblo de Israel a la tierra prometida: “mortandad” que nos permite entender mejor la promesa de que los habitan con Dios vivirán seguros y sin temor. La mortandad será hecha a un lado para los hijos de Dios.

Esa clase de mortandad, plaga o peste que daña a cientos o miles porque se presenta por las noches o de manera oculta, será evitada o será desviada de la vida de los hijos de Dios que le buscan y le aman.

D. A la mortandad que en medio el día destruye

El salmista esta enunciando o estableciendo los potenciales peligros que el hijo de Dios puede enfrentar y recuerda uno de los que pueden llevar a la destrucción a la vida de las personas.

La palabra mortandad solo se usa en tres ocasiones en todo el Antiguo Testamento. Se utiliza aquí y en Deuteronomio 32:24 y en Isaías 28:2 y se usa como “destructor” o “destrucción”. Dios le asegura a sus hijos que en medio de la destrucción ellos serán siempre guardados.

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